UNA VENTANA SIN CRISTALES ABIERTA A LA CRÓNICA SOCIAL Y TRIATLÉTICA, SEGÚN ME DÉ LA PARANOIA
sábado, 18 de agosto de 2007
1710
Una barbaridad. Se mire por donde se mire, que cada año pierdan la vida sobre el vil asfalto de nuestro país varios miles de seres humanos, destrozando otros tantos miles de familias, es una auténtica barbaridad tirando a burrada. Estoy convencido de que ni al guionista de la sangrienta saga de la matanza de Texas, en la más calenturienta de sus noches de inspiración, se le hubiera ocurrido jamás un argumento más terrorífico.
Y por mucho empeño que le pongan pariendo imaginativas e impactantes campañas publicitarias, no hay forma de acabar con esta tétrica sangría. Seguimos pisando el acelerador y las rayas continuas como si tal cosa, y cargando de líquidos altamente inflamables no sólo los depósitos de nuestros vehículos sino también los de nuestra anatomía, que seguimos creyendo inmortal.
Tampoco surte ningún efecto la amenaza de hipotecarnos hasta los tuétanos nuestro virginal saldo de puntos, ¿será porque pensamos que podremos recuperarlos en las urgencias de cualquier hospital cuando nos restañen esas buenas brechas que nos haríamos en caso de colisión por no llevar puesto el cinturón?
Por si no fuera poco el repertorio de tropelías que están a disposición de cualquier incívico e insolidario conductor, las nuevas tecnologías nos infligen un castigo mayor con móviles y navegadores-gepeeses entre otras inagotables fuentes de distracción. Ya se sabe que contra el pecado de pedir (que no se use el móvil conduciendo) está la virtud de no dar (no haciendo ni puñetero caso, que para eso somos libres y soberanos, ¡faltaría más!).
El contador sigue subiendo. Ya debe haber llegado al siglo xix. El hambriento ogro que es la carretera se sigue cobrando cada día su diezmo mortal. No hay forma de parar ese ritual de sacrificio humano. Ante esta hecatombe me parece inmoral que la autoridad competente haya calificado recientemente como “inaceptable” este chorreo de sangre que no cesa cuando supera un determinado número. Señores míos, siempre será inaceptable cualquier pérdida humana, porque no son números sino personas quienes fallecen.
Hay que ser muy descerebrado para no darse cuenta de que es estúpido jugarse la vida propia y la de los semejantes al volante. Como decía Gila con su característico humor satírico al referirse a una tía suya que se murió de una tontería, porque empezó estirándose un padrón y terminó pelándose entera, morir en la carretera, entre un amasijo de hierros, es también una forma ridícula de emigrar al otro barrio. Confío en que, allende la vida terrenal, no haya autopistas con curvas, ni motores turbo, ni gilipollas de cortas entendederas. Que aquí sobra de todo ello, oiga.
lunes, 9 de julio de 2007
TRIATLETAS MURCIANOS Y DE HIERRO
(publicado en La Opinión 9 de julio 2007)
Estanis y Paco, mis queridos amigos.
Recuerdo que, el pasado mes de septiembre, al enterarme de la aventura en la que os habiáis embarcado, lo primero que pensé es que me vacilabais. Vamos, que os quedabais conmigo y con gran parte de mi vello craneal. O eso o que vuestras sustancias grises eran carne de psiquiátrico. Pero no tardé nada en darme cuenta de que la cosa iba en serio: ¿o acaso ibais a saber vosotros más que el bueno de Alfonso, ese gran entrenador de triatlón y descubridor de talentos ocultos como el vuestro? Con lo obedientes, aplicados y buenos cumplidores que habéis sido siempre, si había que ir a Alemania a doctorarse en triatlón y no sólo a beber cerveza, se iba, que años ha fueron nuestros padres a buscarse la vida por las Germanías, y aquí estamos nosotros para contarlo.
Durante aquella comida en la que asistíamos boquiabiertos a todo lo que contaban los ilustres veteranos de nuestro equipo, y en la que tanto aprendimos, fue cuando Txema, el primer loco del clan, nos reveló que había decidido prepararse a conciencia para disputar un IronMan. A pesar de que faltaban nueve meses para el evento, a celebrar en Roth (Alemania), no albergaba duda alguna: en junio volvería de Alemania convertido en un Hombre de Hierro, que ese es el galardón que se otorga a los aventados que consiguen finalizar tan dura prueba. Hacerlo en más o menos tiempo sería lo de menos.
Al día de la fecha, sigo sin poder creérmelo. No sé si será como el sueño de una noche de verano, porque, a pesar de haber estado al tanto de la dedicación plena a este vuestro sueño desde el inicio, y haberos prestado todo el apoyo moral e incondicional del que soy capaz (confío en que os haya servido de ayuda), me siguen pareciendo una locura los duros y exigentes entrenamientos de cada día que os han obligado prácticamente a sacrificar vuestra vida diaria y la de los vuestros, con tiradas de natación, que os estaban convirtiendo en hombres-pez, al tiempo que os desteñíais por el cloro de la piscina, con salidas en bici por encima de los 200 kms. todos los fines de semana, que os han convertido en auténticos GPS de las carreteras de nuestra región y las no menos despreciables tiradas a pie, para poder culminar la hazaña recorriendo la distancia mítica del maratón.
Porque un Ironman no es una simple competición: es una proeza, es una forma de demostrarle al mundo que cualquier cosa que un ser humano se proponga se puede conseguir echándole lo que hay que echarle. Y vosotros de humanidad y buen rollo váis sobrados. Y de lo que hay que echarle, también.
Ahora, con el reto superado por ese tridente magnífico de Ciclos Carrillo, no podemos más que volver a descubrirnos ante vuestra hazaña, la de tres murcianos tan ilustres como el que más, que han tenido que pagar un suplemento de equipaje en el avión de vuelta porque habéis venido envueltos en una gruesa capa férrica. Creo que el aeroplano tuvo problemas para despegar.
Estanislao Uría Cemeño, Francisco José Urban Marín y Txema García Moreno: ¡enhorabuena! Porque hacer de una tirada 3800 mts nadando, 180 kms en bici y rematar la faena con los 42 kms de la maratón no está al alcance de cualquiera. Y el sufrimiento triunfal de esas 12 horas continuadas, son una gesta imborrable para el deporte murciano, y se merecen, como poco este humilde homenaje escrito. El otro homenaje nos lo hemos de dar sentados en torno a una mesa y brindando en todo lo alto con una cerveza bien “fresquica”, esa que tanto tiempo hemos tenido pendiente.
¡Por vosotros, campeones!
JOSE CARLOS PEREZ LOPEZ
Club triatlón CICLOS CARRILLO
viernes, 6 de julio de 2007
QUE VIVAN LOS CUERNOS Y OLÉ
Este humilde y, en ocasiones, barroco blog, cierra sus puertas hasta que le hayamos dado un buen meneo a este pedazo de canícula que se nos ha venido encima, como unos buenos y bravos cuernos de Mihura al capote de José Tomás.
Y precisamente he elegido los cuernos como el tema central, por aquello de lo característico que son las cornamentas en esta época del año: a las puertas de San Fermín que estamos, ¿cómo no ibamos a hablar de cuernos?....
Aunque no sólo en Pamplona hay cuernos (bull's horns), ¡que son más universales y variados que los gallitos de Enrique Iglesias!. Hay sobre todo cuernos sexuales (tal vez en los que estabas pensando principalmente, mi querido y sufrido lector), pero también cuernos de la abundancia y cuernos quemados. Los llevan de sinigual envergadura los pánfilos maridos de esculturales hembras, y las revejidas esposas de desvergonzados donjuanes que ofician de Rodriguez, los lleva nuestra enseña patria, al menos la tuneada que nos hemos inventado sobre la marcha en nuestro país de marcha y más marcha. Se los ponemos al vino dándonos a beber cerveza cuando aprieta "la caló". Se los ponemos al deporte que practicamos durante el año, dejándonos barriga larga durante el verano (¡ya vendrá septiembre para regocijo de gimnasios y creadores de dietas milagrosas quemagrasas!).
¡¡¡Y LO MÁS IMPORTANTE!!!... se la ponemos al jodido curro de los cojones yéndonos de vacaciones, ¡cuanto más lejos mejor! Yo mismo sin ir más lejos (bueno, es un decir porque siempre procuramos irnos en busca del quinto pino), me pillo la treintena, la de días me refiero, porque en lo tocante a la edad estoy más cerca de la mítica cuarentena.
Por tanto, pues, y en consecuencia -que me luce ser un poquito redundante para rematar la faena-, de quince a quince no me busquéis, porque no me váis a encontrar, voy a estar "misin". Y tened presente que si me encuentro con Curro o con el dichoso perrito Pancho, les voy a dar una somanta de ostias para robarles hasta el último céntimo y darme a la vida plácida, al lujo, a la orgía y al desenfreno.
Lo dicho, que vivan los cuernos y no dejéis de afilad vosotros los vuestros, que lucen más.
miércoles, 20 de junio de 2007
DE HECHICEROS Y CURANDEROS
A la pasta que se gastó en viajes a basílicas, santuarios y demás lugares de peregrinación multitudinaria, hay que añadirle la no menos despreciable suma invertida en ofrendas y donaciones para que los atareados santos escogieran su caso para obrar el milagro. Nunca se paró a pensar en lo que tenía su caso de especial para convertirse en el preferido de tan espirituales y santos poderes, teniendo en cuenta la competencia con la que siempre se topaba. Imagino que, por eso, siempre pensó que el hecho de no resultar agraciado, se debía estrictamente a que había otros en mucho peor estado que él o que se merecían más la intercesión cuasi divina solicitada. Lo mismo habían sido más beatos, o habían sufrido más los rigores del cruel invierno vital. Después de todo, su caso no era de vida o muerte.
Terminó pasándose a la competencia eclesiástica. Al fin y al cabo, y dada la modernidad desde la que ofrecían su intermediación –a través de una simple llamada telefónica-, daba la sensación de poder ser más eficaz. Para su desgracia y la de su economía, tardó bastante tiempo en comprobar que este campo no era comparable al de la medicina, donde los avances tecnológicos si han supuesto un gran paso hacia la sanación. Operaciones que, hace relativamente poco tiempo, eran inviables y suponían el deceso de quien la necesitaba, ya fuera en la mesa de operaciones o en la tétrica espera, hoy las realizan en multitud de centros hospitalarios como el que hace churros.
Pero tampoco consiguió aliviar sus males con la intermediación de estos crupieres de rostro duro, sibilinos echadores de cartas y amigos de la mentira fácil. Ya se sabe que, junto a la prostitución, el engaño es el oficio más antiguo de la Humanidad. Y en un mundo tan mercantilizado como el nuestro, en donde todo se compra y se vende, también la ilusión está al alcance de cualquier bolsillo. Es cruel pero no parece ser ilegal esto de proponerte ficticios e inventados escenarios futuros a cambio de aflojar parné a espuertas. Es como si compraras ilusiones a precio de oro.
¿Por qué iban a estar prohibidos los cuentos? ¿qué hubiera sido, en sus tiempos, de Perrault o los hermanos Grimm, por ejemplo? ¿y qué sería hoy de tantos y tantos políticos? ¿os imagináis una campaña electoral sin esos besos de Judas y los falsos apretones de manos?
Finalmente, las sietes ruinas de mi amigo no las ha cubierto ningún fondo de compensación. Con ellas a la espalda sigue subsistiendo, consolándose, como buen espécimen del género tonto, con otras desgracias populares. Se partió el culo con lo del corralito argentino, y se relamió de gusto con lo de Afinsa. Parece que verse rodeado de una pandilla mayor de desgraciados le cerró sus heridas. Y dejo de sentirse sólo y abandonado a su suerte.
No comió perdices, porque apenas le queda para comer otros productos más populares y desprovistos de glamour con los que quitar la gazuza, pero si le echas unas monedas al cartón ante el que se postra cada día en la calle te lo agradece como si fueras el mismísimo san Agazucio que, finalmente, ha desempolvado su expediente y le está reintegrando, poco a poco, los favores que le solicitó en su día.
miércoles, 6 de junio de 2007
HÉROES SIN PAPELES
Insisto, que ya lo sé. Que si se tira uno al mar en plena tempestad por el capricho de darse un chapuzón, es que tiene carnet del género tonto (ojo, esto no afecta a la subespecie de triatletas aspirantes a hombres de hierro, que eso ya son palabras mayores y en mayúsculas de verdad). Pero si se lanza el susodicho para salvar a un compañero de especie que se está ahogando, es un héroe. Lo dicho: meridiano, como el de Greenwich.
Pues bien, los hay que no lo tienen tan claro. Pongamos como ejemplo la noticia que hace unos días se marcaron en telecinco, que a ratos me sigue pareciendo aquella de las mamachicho -hay que ver lo pongo que evoluciona el hombre para algunas cosas-. La cosa, desgraciadamente, no es que fuera sobrenatural ni excepcional. Hacía referencia a una nueva llegada de inmigrantes en patera a nuestras floridas costas.
Sin entrar a divagar sobre lo trágico y lamentable que me parecen estas emigraciones humanas, porque no vienen precisamente de turistas, ni tienen azafatas que les sirvan bebidas en el largo y arriesgado trayecto, la corresponsal que leía en off el ocurrente texto parido por alguna mente redactora, llegó a catalogar de héroes a dos recién nacidos que habían llegado sanos y salvos en los brazos de sus madres...
En cambio, al resto del pasaje (al menos al resto de los que sobrevivieron), como quien no quiere la cosa, y porque de puro habitual, les debe parecer igual de fácil jugarse la vida cruzando media Africa y parte del Mediterráneo que terminar un sudoku, los tildaba de "indocumentados" o "sin papeles".
No digo yo que no tenga su mérito el simple hecho de nacer. De hecho los bebés lo primero que hacen, además de respirar, es llorar... Pero los héroes, los verdaderos héroes, mal que le pese al puñetero redactor y toda su corte de elocuencia estridente, son aquellos y aquellas que aspiran a conseguir una vida mejor, lejos de la miseria, las guerras, las torturas y los enfrentamientos tribales que caracterizan a sus países natales.
¡Ya sé que siempre termino poniéndome trascendente! ¡pero no puedo con estas cosas! En mi casa también hemos vivido la emigración en primera persona. Y recordando a mi abuela, puedo ver el sufrimiento de todas esas madres que tienen que ver partir a sus hijos, porque prefieren no volver a verlos más que tenerlos junto al poblado enterrados o como alimento de alimañas.
Yo sólo les pediría a estos redactores tan amigos de la noticia grandilocuente que pusieran algo más de decoro y traten a la gente con el respeto que se merece, ¿o es que vamos a catalogarnos , a partir de ahora, como si fuéramos melones? ¿de primera o de segunda según marque la etiqueta? .... por favor, ¡que luego llaman señor Otegui al portavoz oficial de eta!
sábado, 2 de junio de 2007
TOMTON EL ÚLTIMO
Había pensado inicialmente algo así como "ponga un GPS en su vida" para titular esta nueva escribiduría, pero finalmente he optado por algo más intelectual, haciendo uso de uno de esos juegos malabares de palabras y dobles sentidos que tanto me apasionan.
En fin, que casi puede decirse que estamos en la dirección adecuada de la eterna búsqueda del sentido de nuestra vida. De dónde venimos creo que seguimos sin tenerlo claro, pero con un "tomton" de estos, sin temor a ninguna duda, podemos afirmar que ya sabemos a dónde vamos. Eso siempre que la enlatada voz del dichoso artefacto no te suelte, casi en tono recriminatorio, que te has pasado el cruce y que dés la vuelta en la siguiente intersección.
Al respecto de este último apunte, me pregunto yo que, si la mujer, se ponga como se ponga porque es un hecho reconocido, nunca se ha caracterizado precisamente por su clarividencia en lo tocante a la orientación, y que es más torpe leyendo un plano de carreteras que una manada de ñus cruzando un río en el Serengueti, ¿a quién se le ha ocurrido la brillante idea de ponerle voz femenina al "gepeese"? ¿no se han dado cuenta de que así tenemos más riesgo que el copiloto de Carlos Sáinz? Es algo psicológico, pero ¿cómo nos vamos a fiar?... que le pregunten, sino, a mi media naranja, que es más peligrosa con la guía campsa en las manos que un talibán con parkinson. ¿Por qué pensáis que se hacen ahora tantas rotondas? ¡para que podamos dar vueltas y más vueltas hasta que la mujer se decida qué salida tomar! Porque esa es otra: encima de no tener ni idea de cómo coger el plano, tienen que tomar una decisión rápida... ¡sólo les faltaba eso después del estrés vivido en los "veinte minutos" (de mujer) para escoger el modelito que ponerse y que no les marcara demasiado las cartucheras o les fuera a juego con los zapatos!
Y eso se transmite en inseguridad en la carretera... ¿pretenden reducir así el número de siniestros? ¡si al final no va a ser sólo cosa del alcohol por mucho que se empeñen la DGT y su director con nombre de fruta! La guardia civil en lugar de tanto control de alcoholemia debería bajar del coche a las mujeres y hacerles un examen de geografía básica.
De todo esto, lo que más pena me da, es que con tanto navegador, se van a perder dichos tan populares como el de que todos los caminos conducen a Roma. Para el Tomton guán sólo habrá uno. Y será en el que estén todos los radares fijos y móviles. Esto apesta a confabulación para sacarnos los cuartos: primero pasas por el mediamarkt y aligeras los correspondientes al imprescindible cacharro parlanchín, y después sales retratado en las correspondientes fotos de tráfico, que te anuncian dónde están los radares de pega y dejan sin actualizar los que te levantan en peso. Y lo peor de todo, ¿sabéis lo que es?... que nos creemos hasta el eslogan del megacentro comercial, ¿que no eres tonto? ¡que te lo crees tú!
A pesar de todo -no podemos dejar de ser así-, ya estamos en esta alocada carrera, y lo mismo que pasó con los móviles, ¡ay de aquel que se quede sin su tomton! Lo que decía en el título: ¡tomtom el último! ... ¡y cuantos más planos lleve mejor! ¡aunque no salgamos de la provincia en todo el año más que para ir a la playa a tragarnos las aglomeraciones en verano!... ¡se trata de tenerlo más grande y potente! ¡siempre las odiosas comparaciones!...
Yo, en serio lo digo, me quedo con mi plano de carreteras pintarrajeado. Llamadme arcaico o analógico si queréis, pero si me pierdo que sea por mi culpa, y no por haberle hecho caso al del satélite. Seguro que la cara de GiliPollaS (GPS) que se queda en uno y otro caso es distinta. Que siempre ha habido clases.
CON LA BOCA LLENA
Ahora, en cambio, se nos llena la boca hablando de algunas cosas. Una vez cubierta la primaria necesidad del manduque (de forma abusiva los más de los casos), podemos dedicarnos a dárnoslas de eminencias en lo tocante a la gramática, haciendo uso de la verborrea, que no es enfermedad venérea sino habilidad en el uso de la palabra y en el arte de la dicción.
Cuanto más largas y estrafalarias sean las palabras, más llenamos nuestra cavidad bucal e hinchamos nuestro orgullo de literato de la copa grande. ¡Si tuviéramos que pagar por lo que hablamos habría más silencio! Y no diríamos tantas majaderías. Ni seríamos tan políticamente correctos, con perdón de la expresión, que me han recomendado que no hable de política si no quiero buscarme la ruina (a pesar de que las elecciones, a Dios gracias, ya se han acabado).
A lo que voy, que del dicho al hecho hay largo trecho. Y bien que nos empeñamos en agrandar esta distancia. Porque, en esa sociedad tan progresada y vanguardista, hablamos de Solidaridad, Igualdad, Respeto, Libertad y la madre que parió a Panete con una soltura y una parafernalia, que bendito sea el diccionario de la Real Academia Española de la Lengua. Y yo me pregunto que quien cojones practica con el ejemplo... Que aquí cada uno vamos a lo nuestro. Nuestra verdadera escala de valores es la de que el más tonto hace relojes o la de homosexual el último.
Si, ya sé que me pongo demasiado trascendente delante del teclado. Será que me sale la vena reflexiva. Me pongo a pensar y me digo que estamos todos de mierda hasta los ojos y que, a pesar de eso y de lo mal que huele, seguimos cerrándolos (digo yo que será para que no se nos irrite la niña bonita o se nos corra el rimel con tanto excremento). Corrupción -y no sólo en Miami-, marginación, contaminación, depresión, degradación...
La culpa la va a tener la dichosa física de tercero con tanto "ión". Supongo que por eso escogí las letras. Y ahora, pertrechado con estos peligrosos armatostes que permiten dar rienda suelta a los más desgarradores pensamientos, me pongo filosófico, sin decir nada y diciéndolo todo.
Disculpadme los que aún tengáis el valor de seguir leyendo mis peroratas. Cada loco con su tema como diría Serrat. Pero no os quedéis callados, ¡jodíos!... que me da una cosa ver que nadie, además de mi apreciado y aventurero Estani, se anima a poner algún comentario. Lo mismo es que nadie me lee y estoy igual de solo, en este mundo tan absurdamente globalizado, como los miles de millones de seres con los comparto existencia y poco más.
Bueno, venga, que la cosa tampoco es aún tan patética ni yo soy la misma reencarnación de la tragedia griega. Terminaré con un soplo de esperanza, con la brisa húmeda del mar que, en su constancia, embiste afanosamente contra la costa con su espíritu moldeador. Con ánimo. Con moral. Con ansias de vivir y de beber. De sufrir y de vencer....
¿Sabes que te digo? Que si se te llena la boca, que te tomes un buen pelotazo. Que con vino o con ginebra las penas son menos penas, y se engullen mejor, ¡qué pijo!
Nota postrera: Había pensado hablar de otras cosas de las que se puede llenar la boca, que no son palabras precisamente, pero la decencia y el decoro me aconsejan que no lo haga. ¡Échale tú imaginación! :-)
Y otra nota más: no te preocupes si no aciertas a entender nada de lo que quería decir. Tómatelo como una prueba. Será muy buena señal y seguro que eres más feliz que un mandril saltando de copa en copa, con su culito rojo.