En virtud de una de mis entradas anteriores(o salidas, según se mire), me tomo la libertad de poner un enlace a la página del mismísimo padre del capitán Alatriste, auténtico y admirado "maestro de esgrima", por su mordacidad y lengua depiladas. Te podrá gustar más o menos su careto, o la forma peculiar que tiene de decir las cosas (lo mismo es por la falta de costumbre que tenemos de que se llame a cada cosa con su nombre), pero yo me quito el sombrero, y me congratula saber que no soy el único que piensa así.
http://www.xlsemanal.com/web/firma.php?id_edicion=2687&id_firma=5150
UNA VENTANA SIN CRISTALES ABIERTA A LA CRÓNICA SOCIAL Y TRIATLÉTICA, SEGÚN ME DÉ LA PARANOIA
miércoles, 26 de diciembre de 2007
viernes, 21 de diciembre de 2007
Que se sujete el gorro Arguiñano

A Arguiñano, con su gorro de cocinero, su horno con pirólisis y su inacabable repertorio de chistes malos, le ha salido esta Navidad un feroz e insospechado competidor: el mismísimo Gobierno.
De la boca del secretario general de Agricultura y Alimentación, ha salido, en plan receta o truco de prestidigitador, un consejo culinario para los consumidores-votantes, recomendando la carne del conejo, lo que le ha dado al hombre casi tanta fama como a ese gordinflón finlandés que espera agazapado en cientos y cientos de balcones el asalto a nuestros hogares para traernos sus presentes, en clara competencia desleal al tradicional trío oriental que siguen resistiéndose al uso del gps, pues continúan guiándose por la estrella que los condujo al portal de Belén.
El interfecto, que lo mismo es un cocinillas de padre y muy señor mío, sin necesidad de termomix o cualesquiera robots de cocina otros (¿o se diría "roboces" de cocina como he oído recientemente?), e incluso sabe de botánica más que Darwin, en lo tocante a métodos para el control de la inflación anda un poco apuradillo.
Cargar sobre los escurridos y prietos lomos de un lepórido de los de toda la vida, con sus más de cincuenta especies diferentes, símbolo de fertilidad donde los haya y, paradójicamente, también de inocencia (la paradoja está en que hembra que pare cual coneja, ya se sabe que no es virgen sino pendeja), la solución a nuestros males inflacionistas, se me antoja un disparate, como pensar que a estas alturas del siglo veintiuno no haya podido Porky dar caza al cabroncete Bugs Bunny, porque también los conejos pueden ser de aquella manera, tirando a hijos de padre desconocido.
Lo mismo que en Estados Unidos tienen la Asociación Nacional del Rifle, escuela en la que se han forjado grandes pirados de la historia nacional yanqui que se lían a pegar tiros en plan Rambo en escuelas, comunidades religiosas o centros comerciales, en España, con un par, tenemos la Asociación Nacional de Amigos del Conejo y una Asociación Protectora del Conejo...¡No es coña! ¡os lo prometo por las mismísimas orejas de las conejitas de la mansión Play Boy! ¡Y hasta tienen su página web! ¿Ibamos nosotros a ser menos que los pirados hijos del tío Sam?
Lo dicho, Arguiñano, tocayo del alma: vas a tener que actualizar tu recetario. Para estas fiestas nada de cordero, ni de cochinillo, ni gambón del quince, ni almejitas de carril, ni angulas de Aguinaga o langosta de recios bigotes. Está de moda el Conejo, como lo está el "Canon", o el "Cachete". Parece la navidad de las "cés".
Menos mal que ya han cerrado el "Congreso", como cierran los "Colegios" y vamos a poder descansar un poco de toda esta grey parlamentaria, porque las más de las veces, sus señorías, para más señas, deberían seguir el sabio "consejo" real al lider del pueblo venezolano y "callarse", que ya se sabe lo de que en boca cerrada no entran moscas. Ya puestos, ni conejos, con independencia de la pelambre que se gasten.
miércoles, 5 de diciembre de 2007
¿Sabes más que un mono de primaria?
Para los que no veáis la tele (eso que lleváis ganado), os diré que el titulo que he elegido esta vez es casi idéntico al de una especie de concurso presentado por el "señor de las vaquillas". Me refiero, claro está, a Ramón García.
En él los concursantes, con la ayuda de unos niños que son los empollones de la clase, han de responder a preguntas de esas materias de Primaria que tenemos los mayores tan olvidadas.
Tranquilidad y buenos alimentos, que no me voy a convertir ahora en crítico televisivo. Creo que de la caja tonta está casi todo dicho ya. A lo que quiero referirme es a un experimento que hicieron público ayer mismo que viene a demostrar que los congeneres de la mítica Chita tal vez no sean, como hemos pensado siempre, nuestros ancestros y que el hombre es la evolución, sino justamente al revés. Sé que este planteamiento tampoco es muy original pues imagino que, quien más quien menos, recuerda a Charlton Heston en "el planeta de los simios" (1968), o cualquiera de las 4 secuelas posteriores que han terminado por crear una auténtica saga cinematográfica. Pero el que no se acojona es porque no quiere.
En el experimento en cuestión un chimpancé, a cambio de unos cacahuetes, identificaba perfectamente los números del uno al nueve, y era capaz de recordar en qué lugar se encontraban, mientras que en la comparativa un humano quedaba a la altura del betún.
En éstas -coincidencias cósmicas de nuestro Universo planetario a parte-, a nuestra actual ministra de educación (permitidme que, como se decía en el mismo inicio del Quijote, no quiera acordarme de su nombre, pues he decidido, en lo sucesivo, no mencionar nombre alguno de persona que no haya hecho nada de relevancia, y el ser o haber sido ministro, del color que fuere, no me parece acto reseñable de por sí), le llegan los datos de una encuesta europea llamaba "Pisa" de resultados desastrosos. Es posible que el nombre se lo hayan puesto para reflejar que, al igual que la monumental y archiconocida e inclinada torre de la bella ciudad de la Toscana italiana, no hay quien enderece el rumbo de la educación.
Lo cierto es que a nadie parece importarle un bledo la educación. Pensándolo bien, la educación, como "plaga" en que puede llegar a convertirse, hay que tenerla bajo control. ¿No habéis pensado nunca el peligro que supondría para los políticos tener que enfrentarse a poblaciones cultas, bien formadas académicamente y con criterio propio e independiente a las que no resultan, por tanto, tan fácil arengar y engañar?... Por eso, legislatura tras legislatura (a los datos me remito), sin importar que sean los unos o los otros quienes ostenten la mitra papal de la política, se hacen logses, loes y otras variopintas reformas, todas ellas simplificadoras, con el pretendido fin de mejorar pero que, en realidad, nos están llevando a niveles aún más bajos, casi a la altura de eslabones que pensábamos perdidos. Si se me permite, y con todos los respetos, a la altura del mono.
Porque además de chicas "monas", hay mucho mono de feria pululando por ahí. Monos amaestrados que lo mismo se ponen una capucha y pegan tiros a bocajarro, que revientan manifestaciones pacíficas lanzando consignas aprendidas a base de palmetazos o persiguen a concejales de patillas largas y tendencias sexuales alejadas de lo habitual o se enfrentan brutalmente a otros congéneres faltandoles al mínimo de los respetos.
De verdad os lo pido: no veáis en mis palabras inclinación política alguna porque no la hay. Me parecen igualmente deleznables la extrema derecha y la extrema izquierda (salvando a Paco Gento que corrió por ella como alma que lleva el diablo), me parecen así mismo ridículas las manifestaciones a favor de un alcalde, independientemente de las siglas, del que se sospecha que ha cometido fraude en la ostentación de su cargo público, y que, gloriosamente, se defiende aduciendo que los cincuenta y cinco mil euros (casi 10 millones de las antiguas pesetas)que tenía en casa eran fruto del ahorro. Y me parecen catastróficos los prejuicios que emitimos sobre los más dispares temas sin disponer de un mínimo de formación e información, algo que les viene de perlas a la prensa rosa de nuestro país, sustentada en el deporte nacional que, contrariamente a lo que pudiéramos pensar, no es el fútbol, sino el despelleje, el cotilleo y la envidia insana.
¿De verdad a estas alturas aún te cabe alguna duda de si sabemos más que un mono de primaria? A mi no. Creo que es de las pocas cosas que tengo claras.
En él los concursantes, con la ayuda de unos niños que son los empollones de la clase, han de responder a preguntas de esas materias de Primaria que tenemos los mayores tan olvidadas.
Tranquilidad y buenos alimentos, que no me voy a convertir ahora en crítico televisivo. Creo que de la caja tonta está casi todo dicho ya. A lo que quiero referirme es a un experimento que hicieron público ayer mismo que viene a demostrar que los congeneres de la mítica Chita tal vez no sean, como hemos pensado siempre, nuestros ancestros y que el hombre es la evolución, sino justamente al revés. Sé que este planteamiento tampoco es muy original pues imagino que, quien más quien menos, recuerda a Charlton Heston en "el planeta de los simios" (1968), o cualquiera de las 4 secuelas posteriores que han terminado por crear una auténtica saga cinematográfica. Pero el que no se acojona es porque no quiere.
En el experimento en cuestión un chimpancé, a cambio de unos cacahuetes, identificaba perfectamente los números del uno al nueve, y era capaz de recordar en qué lugar se encontraban, mientras que en la comparativa un humano quedaba a la altura del betún.
En éstas -coincidencias cósmicas de nuestro Universo planetario a parte-, a nuestra actual ministra de educación (permitidme que, como se decía en el mismo inicio del Quijote, no quiera acordarme de su nombre, pues he decidido, en lo sucesivo, no mencionar nombre alguno de persona que no haya hecho nada de relevancia, y el ser o haber sido ministro, del color que fuere, no me parece acto reseñable de por sí), le llegan los datos de una encuesta europea llamaba "Pisa" de resultados desastrosos. Es posible que el nombre se lo hayan puesto para reflejar que, al igual que la monumental y archiconocida e inclinada torre de la bella ciudad de la Toscana italiana, no hay quien enderece el rumbo de la educación.
Lo cierto es que a nadie parece importarle un bledo la educación. Pensándolo bien, la educación, como "plaga" en que puede llegar a convertirse, hay que tenerla bajo control. ¿No habéis pensado nunca el peligro que supondría para los políticos tener que enfrentarse a poblaciones cultas, bien formadas académicamente y con criterio propio e independiente a las que no resultan, por tanto, tan fácil arengar y engañar?... Por eso, legislatura tras legislatura (a los datos me remito), sin importar que sean los unos o los otros quienes ostenten la mitra papal de la política, se hacen logses, loes y otras variopintas reformas, todas ellas simplificadoras, con el pretendido fin de mejorar pero que, en realidad, nos están llevando a niveles aún más bajos, casi a la altura de eslabones que pensábamos perdidos. Si se me permite, y con todos los respetos, a la altura del mono.
Porque además de chicas "monas", hay mucho mono de feria pululando por ahí. Monos amaestrados que lo mismo se ponen una capucha y pegan tiros a bocajarro, que revientan manifestaciones pacíficas lanzando consignas aprendidas a base de palmetazos o persiguen a concejales de patillas largas y tendencias sexuales alejadas de lo habitual o se enfrentan brutalmente a otros congéneres faltandoles al mínimo de los respetos.
De verdad os lo pido: no veáis en mis palabras inclinación política alguna porque no la hay. Me parecen igualmente deleznables la extrema derecha y la extrema izquierda (salvando a Paco Gento que corrió por ella como alma que lleva el diablo), me parecen así mismo ridículas las manifestaciones a favor de un alcalde, independientemente de las siglas, del que se sospecha que ha cometido fraude en la ostentación de su cargo público, y que, gloriosamente, se defiende aduciendo que los cincuenta y cinco mil euros (casi 10 millones de las antiguas pesetas)que tenía en casa eran fruto del ahorro. Y me parecen catastróficos los prejuicios que emitimos sobre los más dispares temas sin disponer de un mínimo de formación e información, algo que les viene de perlas a la prensa rosa de nuestro país, sustentada en el deporte nacional que, contrariamente a lo que pudiéramos pensar, no es el fútbol, sino el despelleje, el cotilleo y la envidia insana.
¿De verdad a estas alturas aún te cabe alguna duda de si sabemos más que un mono de primaria? A mi no. Creo que es de las pocas cosas que tengo claras.
lunes, 26 de noviembre de 2007
Equivocarse es de sabios
Antes de que alguno de los muchos lectores eruditos que devoran mis bloguerías sienta la tentación de corregirme, permitidme que justifique el título.
Nuestro viejo y curtido refranero afirma, no sin razón, que rectificar es de sabios. Y que equivocarse es propio de los que tienen boca, amén de los pendones desorejados que no piensan las cosas antes de hacerlas ni después porque sencillamente tienen las neuronas en paro biológico. En resumen, que cualquiera se puede equivocar, pero haciendo uso de nuestras inmensas capacidades y echándole la moralina adecuada: rectificación al canto, golpecito de pecho, y aquí paz y después gloria, que lo mismo le canonizan a uno o le hacen ministro de exteriores.
Pero hete aquí que este humilde servidor, siervo de las letras, y eterno buscador de la piedra filosofal, demostrará que equivocarse -¿por qué no?- puede llegar a ser de sabios con todas las de la ley. ¿No conocéis ningún caso? Pues yo si, y os halláis ante la prueba viva.
Resúltase que un día a finales del pasado mes de junio, san Juan mediante, estaba yo en el ejercicio de mis obligaciones fiscales para con la Hacienda Pública... ¡vamos! que estaba haciendo mi declaración de la renta y, como cada año, me salía a devolver.
Esto de excederse en las retenciones, bien pensado, es como una especie de hurto que le hacen a uno mes a mes, aunque los que más se quejan son los que han de pagar al final, porque les han ido reteniendo menos de los que les corresponde por su tipo. Aquí me váis a permitir una apreciación, para aclarar que Elsa Pataki no paga más a Hacienda a pesar del tipo que tiene, ¿está claro?... pues continuamos.
Como hispano de pro, procedí a apurar hasta el último día para cumplir con la mentada obligación. Y quedé, con innegables ansias, a la espera de ver reintegrados los excesos amatorios del fisco para con nuestro bolsillo. Y así hasta el día de hoy, en que, para mi sorpresa, recibo una carta certificada de la casa de todos los españoles en donde se me comunica que no sólo no me devuelven, sino que me reclaman una ingente suma de pecunio. Lo documentan con multitud de números, ¡matemáticas para qué os quiero!... y en plan ultimátum, después de haberse pasado cinco meses extras "custodiando" mi dinero, ahora me dan 10 días para que haga el ingreso o reclame, ¡que si quieres arroz Catalina!
Por suerte, al tener mi materia gris siempre activa (a veces incluso demasiado, ¡para qué negarlo!... ¡menos mal que no pasa lo mismo que con mi cuerpo de atleta!), me ha bastado echarle un ojo a toda la retahíla de cantidades y cifras, bases liquidables, reducciones, cuotas íntegras y demás pasteleo fiscal que me adjuntaban a modo de prueba aclaratoria, para comprender que, efectivamente, el suscribiente había metido la zarpa hasta el fondo del tiesto... pero como todo sucede por alguna razón, lo mejor del asunto es que, gracias a este error, he podido comprobar que, si no sabio, al menos no soy el más torpe del barrio, pues deben tener en Hacienda a un jenares (me temo que habrá un pilón de ellos) que, de lo listo que es y lo bien que barre para casa, lo mismo llega a Inspector Jefe. Y si pretenden excursarse culpando al ordenador o al programa "padre", les diré que lo revisen, no vaya a ser que haya tenido nietos y sea ya "abuelo".
Mañana acudiré con una media sonrisa a preguntar quien ha sido el revisor de mi cuenta. Salvo que tenga bigote y pinche, lo mismo le planto un par de besos, porque me va a permitir un desembolso extra esta próxima Navidad. Y es que el error que había cometido realmente, y que no han subsanado aún, era en mi contra, por lo que han de devolverme un buen pico de euros más.
¿Quién dijo que equivocarse no es de sabios? A mi este error me va a "saber" a gloria. Algún día os contaré otro caso.
Nuestro viejo y curtido refranero afirma, no sin razón, que rectificar es de sabios. Y que equivocarse es propio de los que tienen boca, amén de los pendones desorejados que no piensan las cosas antes de hacerlas ni después porque sencillamente tienen las neuronas en paro biológico. En resumen, que cualquiera se puede equivocar, pero haciendo uso de nuestras inmensas capacidades y echándole la moralina adecuada: rectificación al canto, golpecito de pecho, y aquí paz y después gloria, que lo mismo le canonizan a uno o le hacen ministro de exteriores.
Pero hete aquí que este humilde servidor, siervo de las letras, y eterno buscador de la piedra filosofal, demostrará que equivocarse -¿por qué no?- puede llegar a ser de sabios con todas las de la ley. ¿No conocéis ningún caso? Pues yo si, y os halláis ante la prueba viva.
Resúltase que un día a finales del pasado mes de junio, san Juan mediante, estaba yo en el ejercicio de mis obligaciones fiscales para con la Hacienda Pública... ¡vamos! que estaba haciendo mi declaración de la renta y, como cada año, me salía a devolver.
Esto de excederse en las retenciones, bien pensado, es como una especie de hurto que le hacen a uno mes a mes, aunque los que más se quejan son los que han de pagar al final, porque les han ido reteniendo menos de los que les corresponde por su tipo. Aquí me váis a permitir una apreciación, para aclarar que Elsa Pataki no paga más a Hacienda a pesar del tipo que tiene, ¿está claro?... pues continuamos.
Como hispano de pro, procedí a apurar hasta el último día para cumplir con la mentada obligación. Y quedé, con innegables ansias, a la espera de ver reintegrados los excesos amatorios del fisco para con nuestro bolsillo. Y así hasta el día de hoy, en que, para mi sorpresa, recibo una carta certificada de la casa de todos los españoles en donde se me comunica que no sólo no me devuelven, sino que me reclaman una ingente suma de pecunio. Lo documentan con multitud de números, ¡matemáticas para qué os quiero!... y en plan ultimátum, después de haberse pasado cinco meses extras "custodiando" mi dinero, ahora me dan 10 días para que haga el ingreso o reclame, ¡que si quieres arroz Catalina!
Por suerte, al tener mi materia gris siempre activa (a veces incluso demasiado, ¡para qué negarlo!... ¡menos mal que no pasa lo mismo que con mi cuerpo de atleta!), me ha bastado echarle un ojo a toda la retahíla de cantidades y cifras, bases liquidables, reducciones, cuotas íntegras y demás pasteleo fiscal que me adjuntaban a modo de prueba aclaratoria, para comprender que, efectivamente, el suscribiente había metido la zarpa hasta el fondo del tiesto... pero como todo sucede por alguna razón, lo mejor del asunto es que, gracias a este error, he podido comprobar que, si no sabio, al menos no soy el más torpe del barrio, pues deben tener en Hacienda a un jenares (me temo que habrá un pilón de ellos) que, de lo listo que es y lo bien que barre para casa, lo mismo llega a Inspector Jefe. Y si pretenden excursarse culpando al ordenador o al programa "padre", les diré que lo revisen, no vaya a ser que haya tenido nietos y sea ya "abuelo".
Mañana acudiré con una media sonrisa a preguntar quien ha sido el revisor de mi cuenta. Salvo que tenga bigote y pinche, lo mismo le planto un par de besos, porque me va a permitir un desembolso extra esta próxima Navidad. Y es que el error que había cometido realmente, y que no han subsanado aún, era en mi contra, por lo que han de devolverme un buen pico de euros más.
¿Quién dijo que equivocarse no es de sabios? A mi este error me va a "saber" a gloria. Algún día os contaré otro caso.
miércoles, 21 de noviembre de 2007
Dábale arroz a la zorra el abad
Regreso al coso literario en el que tanto disfruto lidiando letras, palabras y frases llenas de trasfondo, aguardando críticas "a porta gayola", que diría el avezado crítico taurino.
Para quien no esté puesto en el tema, la escogida expresión entrecomillada es el nombre con que se conoce a una suerte de las más espectaculares del toreo, consistente en que el matador reciba al toro, que sale de chiqueros, rodilla en tierra y mostrándole todo el engaño.
Para los más inquietos: ¿qué pintan el arrroz, una zorra y un abad en una corrida de toros? Pues mayormente nada; ya sabéis que mi suerte preferida es la de varas, que es de las más antiguas de la tauromaquia, y como buen picador, me gusta castigar, aunque en su justa medida. Me da lo mismo que sean tranvías, tomates, matemáticas o la rebelde inflación. ¡Hay tantas cosas de las que me apetecería hablar!¡y muchas más de las que me gustaría saber! Pero es lo que hay, y se lleva mucho eso de hablar por hablar, aunque no se sepa de lo que se habla. Con lo bonito que es el silencio.
Eso sí, por favor de las mercis; ruego a san Fulgencio, santo patrón de nuestra diócesis catedralicia, que no se me malinterprete, pues no pretendo ironizar con nada ni nadie conocido, al menos de momento. Son mis ansias de conocer y abrirme al mundo las que me han llevado a refugiarme entre las páginas de nuestro real diccionario. Y buscando que te busca, como quien se trompica con la raya del lápiz me he dado de bruces con el singular palabro que define lo expuesto en el título.
Quien a estas alturas sepa la definición de "palíndromo" estará preguntándose qué les ha ocurrido a mis meninges para estar concatenando tal cantidad de sandeces, y que de haberlo sabido hubiera dedicado este su precioso tiempo a deshojar margaritas, a la recogida de rabos de lagartija o a pegarse cabezazos contra una pared de ladrillos del siete. Poca justificación parece tener lo de ponerse a escribir sin ton ni son, como un auténtico poseído por una pluma barroca derrochando adjetivos y metáforas taurinas cuando en apariencia lo único reseñable es que he encontrado una frase que se puede leer de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Vamos, lo que con un uso impropio del lenguaje diríase una frase capicúa.
Pero insistiendo en lo de la paciencia, y con el ruego de que confiéis en la apañada mente del que esto suscribe, os prometo grandes aventuras de ingenio y sagacidad para los próximos eventos. Entonces, y sólo entonces, podréis darme la razón o invitarme definitivamente, con el recién adquirido estilo real, a que ponga cremallera en boca.
De momento, aprovechad y quedaos con la culturilla adquirida. Dicen que el saber no ocupa lugar, pero yo he tenido que comprarme otra librería en el ikea para tener organizada la sabiduría de papel. A mí que me lo expliquen.
Para quien no esté puesto en el tema, la escogida expresión entrecomillada es el nombre con que se conoce a una suerte de las más espectaculares del toreo, consistente en que el matador reciba al toro, que sale de chiqueros, rodilla en tierra y mostrándole todo el engaño.
Para los más inquietos: ¿qué pintan el arrroz, una zorra y un abad en una corrida de toros? Pues mayormente nada; ya sabéis que mi suerte preferida es la de varas, que es de las más antiguas de la tauromaquia, y como buen picador, me gusta castigar, aunque en su justa medida. Me da lo mismo que sean tranvías, tomates, matemáticas o la rebelde inflación. ¡Hay tantas cosas de las que me apetecería hablar!¡y muchas más de las que me gustaría saber! Pero es lo que hay, y se lleva mucho eso de hablar por hablar, aunque no se sepa de lo que se habla. Con lo bonito que es el silencio.
Eso sí, por favor de las mercis; ruego a san Fulgencio, santo patrón de nuestra diócesis catedralicia, que no se me malinterprete, pues no pretendo ironizar con nada ni nadie conocido, al menos de momento. Son mis ansias de conocer y abrirme al mundo las que me han llevado a refugiarme entre las páginas de nuestro real diccionario. Y buscando que te busca, como quien se trompica con la raya del lápiz me he dado de bruces con el singular palabro que define lo expuesto en el título.
Quien a estas alturas sepa la definición de "palíndromo" estará preguntándose qué les ha ocurrido a mis meninges para estar concatenando tal cantidad de sandeces, y que de haberlo sabido hubiera dedicado este su precioso tiempo a deshojar margaritas, a la recogida de rabos de lagartija o a pegarse cabezazos contra una pared de ladrillos del siete. Poca justificación parece tener lo de ponerse a escribir sin ton ni son, como un auténtico poseído por una pluma barroca derrochando adjetivos y metáforas taurinas cuando en apariencia lo único reseñable es que he encontrado una frase que se puede leer de izquierda a derecha o de derecha a izquierda. Vamos, lo que con un uso impropio del lenguaje diríase una frase capicúa.
Pero insistiendo en lo de la paciencia, y con el ruego de que confiéis en la apañada mente del que esto suscribe, os prometo grandes aventuras de ingenio y sagacidad para los próximos eventos. Entonces, y sólo entonces, podréis darme la razón o invitarme definitivamente, con el recién adquirido estilo real, a que ponga cremallera en boca.
De momento, aprovechad y quedaos con la culturilla adquirida. Dicen que el saber no ocupa lugar, pero yo he tenido que comprarme otra librería en el ikea para tener organizada la sabiduría de papel. A mí que me lo expliquen.
sábado, 10 de noviembre de 2007
Un tranvía llamado Higuero II
Parece mentira lo implacable que es el tiempo. Se ponga uno como se ponga, el minutero y su coleguita veloz, mister segundero, nos martillean sin cesar.
El tiempo se puede emplear para cosas de provecho o perderlo en tonterías, se puede ir por delante o por detrás, pero no hay forma de que se pare. Tan sólo se detiene figuradamente cuando nos da por enamorarnos de algo o de alguien y no tenemos ojos ni sentido para nada más.
Pero no te engañes, que no hay trampa ni cartón. Si piensas que haciéndote el tonto y dejando que se te caiga la baba con el embelesamiento te vas a burlar de la inexorabilidad (¡toma palabro!) y la fugacidad del tiempo, ¡ya te caerás del guindo! Que, como dijo una vez el sabio: hay más días que botellines.
¿A que parece que con estos principios me voy a poner en ese plan poético-filosófico que tan ñoño os parece en un tipo duro como yo? Pues no temáis que no van por ahí los tiros, y ahora empezaréis a entender que no me he equivocado al ponerle título a este nuevo despiece literario sabatino. Todo tiene su explicación: la reflexión la he hecho al darme cuenta de que ya han pasado seis meses desde que abriera esta ventana sin cristales que es mi blog picoesquinero.
Corría el mes de mayo cuando me dió por darle caña a la doble ocurrencia sin par de nuestro consistorio, al dotar a nuestra querida Murcia de un tranvía que no iba a ninguna parte (y que, como era previsible, dada su inicial gratuidad para el usuario, se ha convertido en mera atracción ferial con la que pasearse para arriba y para abajo) e inaugurarlo con una platillesca competición hombre-máquina (que nos vendieron como original cuando ya se había realizado en otros lugares).
Reconozco que intenté aprovechar la situación para bautizar el nuevo engendro de transporte público con el nombre del conocido atleta que cobró por darse una carrerita de poco más de tres minutos, pero mi iniciativa no prosperó. Yo, que me creía ocurrente, me rindo a la evidencia de que aún no he pronunciado esa frase lapidaria ni he inventado ese nuevo palabro por el que se me pueda recordar en el futuro, con la evidente excepción de mi madre, que fue quien me dió el sentido, y mi media mandarina, que fue quien me lo quitó y se lo quedó. Ellas dos son las únicas personas vivas en este mundo a cuyos oídos he regalado en exclusividad ese par de palabras mágicas que abriría el corazón de cualquiera, por muy enlatado que lo tenga: ¡te quiero!
¡Ay, venga! ¡que se me va la pinza y se me endulza el rostro de meloso romanticismo! ¡y yo soy un tipo duro! ¿os lo había dicho ya?... por eso, con la rudeza que debe caracterizar a mi firme pluma (la de escribir, que yo no cultivo ese otro tipo de dulzura y encanto que algunos encierran en armario ropero), reafirmo medio año después que el tranvía es como "el gusano loco que va para delante y para atrás, todo recto pero menos rápido", que es la mejor definición que he escuchado hasta la fecha. Curiosamente no es frase de un erudito pensador, sino de una niña de 7 años que ya lo ha podido probar, como otros tantos miles de murcianos cómplices mal que les pueda pesar en el futuro, por haberse dejado abducir por su actual gratuidad.
Cuando nos llegue la factura del ingente desembolso que supondrá costear la construcción de los nuevos tramos previstos, para los que se busca en la actualidad una mera justificación haciendo recuento de los incautos que lo han probado a modo de feria, ya veremos si se ponen más gritos en el cielo. De momento, de lo que si podemos estar seguros es de que más de un aprovechado pondrá el cazo, como parece dictar la norma de la moderna gestión municipal.
Que cada cual extraiga sus conclusiones y que se monte si le place, y su conciencia se lo aprueba, en el bicharraco de los raíles, aunque con su tintineo de aviso más parece embarcación marina. Mi conciencia y yo seguiremos gastando suela y dándole al pedal. Así, cuando desaparezca La Manga del Mar Menor, como vaticinan los ecologistas, por los efectos del cambio climático, podré contarle a los míos que yo hice lo que pude, aunque también fui de los aprovechaba los baños en el mar para diluir sus excreciones renales con la inmensidad del caldo marino.
Si ya te has montado, o te has orinado alguna vez en la playa, tampoco te deprimas. Hay cosas peores como el fin del mundo. Y tampoco creas que por ir en bici te van a dar la chapa de salvador del Mundo, ¡que luego los hay que tiran plásticos de productos energéticos en la cuneta cuando salen en bici y se las das de tíos sanotes, eh!...
El tiempo se puede emplear para cosas de provecho o perderlo en tonterías, se puede ir por delante o por detrás, pero no hay forma de que se pare. Tan sólo se detiene figuradamente cuando nos da por enamorarnos de algo o de alguien y no tenemos ojos ni sentido para nada más.
Pero no te engañes, que no hay trampa ni cartón. Si piensas que haciéndote el tonto y dejando que se te caiga la baba con el embelesamiento te vas a burlar de la inexorabilidad (¡toma palabro!) y la fugacidad del tiempo, ¡ya te caerás del guindo! Que, como dijo una vez el sabio: hay más días que botellines.
¿A que parece que con estos principios me voy a poner en ese plan poético-filosófico que tan ñoño os parece en un tipo duro como yo? Pues no temáis que no van por ahí los tiros, y ahora empezaréis a entender que no me he equivocado al ponerle título a este nuevo despiece literario sabatino. Todo tiene su explicación: la reflexión la he hecho al darme cuenta de que ya han pasado seis meses desde que abriera esta ventana sin cristales que es mi blog picoesquinero.
Corría el mes de mayo cuando me dió por darle caña a la doble ocurrencia sin par de nuestro consistorio, al dotar a nuestra querida Murcia de un tranvía que no iba a ninguna parte (y que, como era previsible, dada su inicial gratuidad para el usuario, se ha convertido en mera atracción ferial con la que pasearse para arriba y para abajo) e inaugurarlo con una platillesca competición hombre-máquina (que nos vendieron como original cuando ya se había realizado en otros lugares).
Reconozco que intenté aprovechar la situación para bautizar el nuevo engendro de transporte público con el nombre del conocido atleta que cobró por darse una carrerita de poco más de tres minutos, pero mi iniciativa no prosperó. Yo, que me creía ocurrente, me rindo a la evidencia de que aún no he pronunciado esa frase lapidaria ni he inventado ese nuevo palabro por el que se me pueda recordar en el futuro, con la evidente excepción de mi madre, que fue quien me dió el sentido, y mi media mandarina, que fue quien me lo quitó y se lo quedó. Ellas dos son las únicas personas vivas en este mundo a cuyos oídos he regalado en exclusividad ese par de palabras mágicas que abriría el corazón de cualquiera, por muy enlatado que lo tenga: ¡te quiero!
¡Ay, venga! ¡que se me va la pinza y se me endulza el rostro de meloso romanticismo! ¡y yo soy un tipo duro! ¿os lo había dicho ya?... por eso, con la rudeza que debe caracterizar a mi firme pluma (la de escribir, que yo no cultivo ese otro tipo de dulzura y encanto que algunos encierran en armario ropero), reafirmo medio año después que el tranvía es como "el gusano loco que va para delante y para atrás, todo recto pero menos rápido", que es la mejor definición que he escuchado hasta la fecha. Curiosamente no es frase de un erudito pensador, sino de una niña de 7 años que ya lo ha podido probar, como otros tantos miles de murcianos cómplices mal que les pueda pesar en el futuro, por haberse dejado abducir por su actual gratuidad.
Cuando nos llegue la factura del ingente desembolso que supondrá costear la construcción de los nuevos tramos previstos, para los que se busca en la actualidad una mera justificación haciendo recuento de los incautos que lo han probado a modo de feria, ya veremos si se ponen más gritos en el cielo. De momento, de lo que si podemos estar seguros es de que más de un aprovechado pondrá el cazo, como parece dictar la norma de la moderna gestión municipal.
Que cada cual extraiga sus conclusiones y que se monte si le place, y su conciencia se lo aprueba, en el bicharraco de los raíles, aunque con su tintineo de aviso más parece embarcación marina. Mi conciencia y yo seguiremos gastando suela y dándole al pedal. Así, cuando desaparezca La Manga del Mar Menor, como vaticinan los ecologistas, por los efectos del cambio climático, podré contarle a los míos que yo hice lo que pude, aunque también fui de los aprovechaba los baños en el mar para diluir sus excreciones renales con la inmensidad del caldo marino.
Si ya te has montado, o te has orinado alguna vez en la playa, tampoco te deprimas. Hay cosas peores como el fin del mundo. Y tampoco creas que por ir en bici te van a dar la chapa de salvador del Mundo, ¡que luego los hay que tiran plásticos de productos energéticos en la cuneta cuando salen en bici y se las das de tíos sanotes, eh!...
sábado, 3 de noviembre de 2007
EL MINI TIQUI-TACA
Y lo cierto es que da lo mismo lo que pierdas. El fútbol es así. Y el de salón también. Ya puestos lo es hasta el futbolín, ¿verdad señor Candelas?
Para los profanos, mister Candelas es un señor de bigote, que tiene por oficio entrenar al equipo más laureado del futbol-sala mundial. El susodicho y los suyos tienen por costumbre, cuando vienen por Murcia, tirar de estadística y darnos unos repasos más que considerables.
Pero ayer se les fue la mano con la autosuficiencia (y no es la primera vez ), y quisieron lucir sus mejores galas de paseo en el último minuto del partido.
Particularmente yo espero que sigan sin aprender y que sigan tirando de prepotencia cuando les venga en gana. Usted que lo vea y nosotros que les ganemos.
Técnicamente ayer no ganamos pero espiritualmente si. El empate a cuatro, después de ir perdiendo por uno a cuatro, es de esos que te dejan como drogado de gozo y con las cuerdas vocales temblando.
El mejor dibujo que os puedo hacer de ese último minuto, y que adorna esta incursión en el mundo futsalero, es obra de la artista Laura Ruiz, que ayer, con sus siete añazos, se estrenó como forofilla de Elpozo Murcia, disfrutando como todos nosotros. ¡Ah, no! ¡Que al señor Candelas y a los suyos no les dio gusto al final!...
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