No es que sea una regla científica, de esas que, como decía Espronceda en su canción del pirata, son en todo mar conocido, del uno al otro confín, pero a mí me vale casi lo mismo que la tabla del uno, y es que, a medda que se incrementa mi emanación sudorípara, se reducen casi en igual proporción mis efluvios literarios.
Es decir, que "contra" más sudo menos escribo, que diría el murciano de profundas raíces güertanas en su delicado y culto hablar.
"Afijaros" si será verdad, y es tal la cantidad de entrenamiento con que estoy fustigando mi cuerpecillo de aspirante, que ya no tengo ná más que contaros. ¡Ay, si viviera aún el bueno de Kafka y pudiera asistir a esta metamorfósis que estoy sufriendo!
Otro día que sude menos os contaré algo más. Aunque tampoco vayáis a esperar que os aburra detallando mis entrenamientos, ¡que yo he dicho que estoy sudando más que nunca, no que esté haciendo nada del otro jueves!
UNA VENTANA SIN CRISTALES ABIERTA A LA CRÓNICA SOCIAL Y TRIATLÉTICA, SEGÚN ME DÉ LA PARANOIA
miércoles, 1 de octubre de 2008
domingo, 21 de septiembre de 2008
EN LO MÁS ALTO
La historia del hombre, así en general, en plan Humanidad, está jalonada de grandes gestas y de grandes cagadas, casi a partes iguales. Un buen resumen podría ser aquella cancioncilla pegadiza en que Riki Martin nos enseñaba a menear sus caderas con lo del "un pasito palante, un-dos-tres, un pasito patrás".
Si nos quedamos con los primeros, que son los grandes hitos -siempre da más gusto hablar del dulce camino en busca de la gloria y de las coronas de laurel que de los sufrimientos baldíos y las penas, penitas, penas que decía la copla-, y aunque pueda sonar poco humilde, he de afirmar con rotundidad que, aunque apenas hemos comenzado una nueva temporada, ¡¡¡he llegado a lo más alto!!
Aclararé, antes de que alguno de vosotros piense que es otra de mis metáforas arrebatadoras (persuadido por mi declarada afición a la floritura literaria), que esta vez no me he ido de viaje por la periferia orogénica de Úbeda, sino que va en serio al ciento por ciento, y que es tan fiel reflejo de la realidad como que tenemos encima una crisis económica por mucho que se le busquen sinónimos desde la poltrona Moncloesca.
Concretamente fue la cosa el pasado martes, día en que se celebraba la tradicional romería septembrina al Santuario de la Fuensanta, cuando, formando parte de un grupo expedicionario de lo más heterogéneo e insólito (Estani y Mariló, el Lobo y la Loba, Cañi, Jose y, como no, mi media mandarina) nos marcamos la ascensión a lo más alto del macizo de Revolcadores, reconocida como la más alta cumbre del imperio murciano, con sus más de dos mil metros. Vamos, que sustituimos una romería campestre por una de alta montaña.
Cinco horas de aventura, con salida en el poblado de Las Odres (por cierto, que allí nos temimos que el aborigen nos hubiera tomado el pelo enviándonos por el camino equivocado, ya que ibamos sin mapa, gepese ni nada de nada -excepción hecha de una chori de considerables dimensiones que portaba nuestro gran guía espiritual, Estani, por si nos salía algún oso o alguna lagartija cuaternaria), mezclando a partes iguales senderismo, un algo de barranquismo y otro poco de rapel casero para no iniciados en esto de la ruta montañera (léase nosotros dos, los novatos), porque la ruta tampoco era como para hacerla en sandalias.
Lo cierto es que resultó emocionante alcanzar esas dos cumbres que pugnan por el reconocimiento de montaña más alta (Los Obispos y Revolcadores). Y seguro que embriagado por esta emoción (o lo mismo por la cerveza fría que nos esperaba abajo), es por lo que me atreví a "casi" asegurar que las otras dos "grandes cimas" que me planteo para esta temporada, y que, de poder completarlas me volverán a llevar a lo más alto, serán Valencia y Zarautz.
Espero que no sea este planteamiento como esas flores de falso azafrán con que nos topamos en la cumbre, o que no se queden en caca de la vaca, o más bien de la cabra, que también pudimos contemplar. Digo yo que si las tres zagalas se portaron, para la escasa preparación con que se presentaron, como auténticas campeonas, sin rechistar ni protestar más de lo que le es propio al género de pelo largo, yo también me puedo portar, aunque sea con las limitaciones que me son propias y que son, a saber: un escroto a prueba de bombas para el capazo de gandulería que suelo gastarme a la hora de entrenar.
Empero, me he prometido cuidarme un poco más. La empresa lo merece. No quiero probar el filo de la espada de Damocles (o el de la navaja antirreglamentaria del "sherpa" Estani) jugándomela en aventuras tan serias.
No obstante, queridos amigos, no perdáis detalle, pues lo mismo que anduve veloz e intuitivo en el asunto cervecero al llegar al restaurante donde solventamos el tema alimentario, ¿quien dice que no os puedo dar alguna sorpresa?... Y no me refiero a ninguna lesión que parece que es lo único con que os deleito, que si no es un esguince son los dientes. Tened en cuenta que como hoy estrenamos el otoño, todo esto que os digo no puede ser ya el sueño de una noche de verano.
miércoles, 10 de septiembre de 2008
¡Cuidado que vuelve!
Pues si, queridos amigos. Es la noticia del día, ¿qué digo la noticia?... ¡es la bomba informativa tirando a repanocha! Seguro que ya todos los sabéis, pues se comenta por doquier, casi tanto como la vuelta al cole, la crisis económica o lo coloreada que estaba la yerba de nuestra querida Nueva Condomina en el partido de la selección española contra los amigos bosnios.
¿Pero qué dices, flipao? ¿que Amstrong va a volver a correr el Tour de Francia?... ¡pero pijo, si a quien yo me refería era a mí mismo!... Que si amigos, ¡QUE YA ESTOY AQUÍ!
Posiblemente no seré el triatleta con más cojones (que no lo soy, pues me ajusto a la media con mi par de ellos, y conozco a bastante peña que los tiene bien gordos, como si les hubiera picado una docena de avispas rabiosas), pero lo mismo estoy ahí-ahí, con lo de ser el que menos dientes tiene. Ya sé que es un privilegio bastante dudoso, por no decir penoso, pero hete ahí un rasgo diferencial.
Como veréis me dejé parte de la dentadura en el camino (creo que la cornamenta no se me esportilló), pero la lengua la tengo intacta e intentaré seguir haciendo uso de ella para lo que se tercie, ora sea desmenuzar la realidad vista por un miope y astigmático como servidor, ora sea para paladear esa buena cervecica que tanto nos ha venido refrescando para sobrellevar la que nos ha estado cayendo de calor hasta la fecha.
Y como septiembre, además del mes de los coleccionables, es el mes de los propósitos, dejadme que os informe de los míos para la nueva temporada que está comenzando, y es que, seguramente, lo mismo tengo un arrebato y me pongo a entrenar en serio para conseguir uno de esos retos que la mayoría de vosotros ya habéis superado, pero que un inconstante e inconsciente como yo, aún no había podido ni tan siquiera soñar. Me refiero al reto atlético por excelencia, con sus cuarenta y dos mil y pico metros, uno detrás de otro, muro incluido.
Le he estado dando vueltas y creo que es el momento. ¡La gloria me aguarda en Valencia...! No obstante, por si los acasos, lo mismo también le digo a mi prima Ana Belén que me aguarde, no vaya a ser que sea un fiasco y no me aguarde nadie además del fracaso. Es un riesgo que estoy dispuesto a correr... ¿no asumo el riesgo de invertir dos euros cada semana en la Primitiva y no pasa nada? Pues, ¡hala!... no se hable más. ¡Que se vaya ajustando los machos el tal Filípides que lo voy a dejar en mantillas!
PD: Por cierto, que yo sepa esto de los dientes de plástico no es doping, asi que nadie vaya por ahí diciendo que lo tengo fácil al haberme quitado el peso del robusto marfil.
¿Pero qué dices, flipao? ¿que Amstrong va a volver a correr el Tour de Francia?... ¡pero pijo, si a quien yo me refería era a mí mismo!... Que si amigos, ¡QUE YA ESTOY AQUÍ!
Posiblemente no seré el triatleta con más cojones (que no lo soy, pues me ajusto a la media con mi par de ellos, y conozco a bastante peña que los tiene bien gordos, como si les hubiera picado una docena de avispas rabiosas), pero lo mismo estoy ahí-ahí, con lo de ser el que menos dientes tiene. Ya sé que es un privilegio bastante dudoso, por no decir penoso, pero hete ahí un rasgo diferencial.
Como veréis me dejé parte de la dentadura en el camino (creo que la cornamenta no se me esportilló), pero la lengua la tengo intacta e intentaré seguir haciendo uso de ella para lo que se tercie, ora sea desmenuzar la realidad vista por un miope y astigmático como servidor, ora sea para paladear esa buena cervecica que tanto nos ha venido refrescando para sobrellevar la que nos ha estado cayendo de calor hasta la fecha.
Y como septiembre, además del mes de los coleccionables, es el mes de los propósitos, dejadme que os informe de los míos para la nueva temporada que está comenzando, y es que, seguramente, lo mismo tengo un arrebato y me pongo a entrenar en serio para conseguir uno de esos retos que la mayoría de vosotros ya habéis superado, pero que un inconstante e inconsciente como yo, aún no había podido ni tan siquiera soñar. Me refiero al reto atlético por excelencia, con sus cuarenta y dos mil y pico metros, uno detrás de otro, muro incluido.
Le he estado dando vueltas y creo que es el momento. ¡La gloria me aguarda en Valencia...! No obstante, por si los acasos, lo mismo también le digo a mi prima Ana Belén que me aguarde, no vaya a ser que sea un fiasco y no me aguarde nadie además del fracaso. Es un riesgo que estoy dispuesto a correr... ¿no asumo el riesgo de invertir dos euros cada semana en la Primitiva y no pasa nada? Pues, ¡hala!... no se hable más. ¡Que se vaya ajustando los machos el tal Filípides que lo voy a dejar en mantillas!
PD: Por cierto, que yo sepa esto de los dientes de plástico no es doping, asi que nadie vaya por ahí diciendo que lo tengo fácil al haberme quitado el peso del robusto marfil.
miércoles, 13 de agosto de 2008
Una piedra en el camino
Si no me equivoco, creo que el enunciado que he elegido a modo de título para esta entrada forma parte de la letra de una ranchera... ¡con lo que me hubiera gustado a mí "rodar y rodar" y no terminar estampando mi careto contra una piedra!... Ya sé que es opinión generalizada que podría haber sido peor (de hecho, en urgencias, me repitieron el TAC porque no se creían que no tuviera nada roto en el melón que tengo encima de los hombros), y que así podré ver las olimpiadas por las mañanas hasta que me den el alta, pero lo de tener que pasar por el dentista, como que no me hace mucha gracia.
Como dicen que las cosas siempre pasan por alguna razón, más o menos oculta o filosófica, lo he estado pensando, y no he tenido que buscar mucho para encontrarle el lado positivo a este trompazo olímpico del lunes por la tarde. Y es que, aunque no tenga el millón de amigos que quería tener Roberto Carlos, el cantante, sé que tengo a unos compañeros que son, ante todo, estupendas personas.
Os lo digo con toda la trascendencia del mundo: sabed que cosas así, mucho más que remiendos en la cara o en la boca -como me van a tener que hacer- son las que dejan una marca indeleble. Yo puedo ser un tío rollero, espeso, denso, cabeza loca para algunas cosas (incluyendo entre ellas la de montarme en una bici de montaña con lo torpón que he demostrado ser en todas las carreras que he hecho en plan cabra), e incluso un iluso para otras, pero también soy un tío muy sentío (además de poeta, claro está).
Porque el golpe me lo dí yo, pero cuando Stani y el Lobo se dieron la vuelta al ver que no los seguía en el descenso, y llegaron hasta donde estaba yo, intentando buscar mis dientes, no dejaron de hacer los mismos "rezos" que estaba haciendo yo, defecándose en las putas piedras y en las mismísimas minas de Riotint, ni dudaron en sacar el móvil para llamar al señor Garban (mucho más que nunca: don Paco Urban), que aguardaba en casa para avituallarnos convenientemente con unos quintos bien fríos -como dicta la norma- y que no tuvo ningún reparo en hacer un verdadero sprint montándose en su coche para meterse por los intrincados caminos del Coto de los Cuadros (aún a riesgo de despeñarse por algún barranco o de que lo tomaran por uno de esos mariposones que se citan por esos vericuetos tan de pino y piedra).
Vamos, que ni una de esas infelices muchachas, ligeritas de ropa, con las que nos cruzamos de camino apostadas a pie de carretera con su bolso y su labia fácil, me hubiera hecho mejor servicio... Porque menos sexo (que ya había tenido bastante con la piedra, que fue la que me jodió), me lo hicieron todo este par de tres.
¡Gracias Stani, gracias Lobo y gracias Garban! ¿Qué màs da los aironmanes que hayáis hecho? Con tantos buenos ratos que hemos pasado juntos (es difícil no pasárselo bien en vuestra compañía), me imaginaba que podría contar con vosotros porque la gente que es capaz de sacrificarse hasta tal extremo en lo físico, suele ser la más noble.
Ahora ya no tengo que imaginármelo, porque tengo la certeza absoluta. Por tanto, y en resumen, doy gracias a las piedras del camino, que generalmente sirven como metáfora excelente para hablar de la capacidad del ser humano para sobreponerse a los reveses de la vida, y que, en esta ocasión, son además causa y efecto.
Cuando vuelva a mutar en mí mismo -dejando de ser el ente desfigurado de ahora-, habrá que tomarse esos quintos pendientes y algunos más, porque no quiero quedarme muy retrasado en el "entrenamiento" de esa tercera transición. Ya sabéis que el resto de entrenos me dan un poco lo mismo.
Como dicen que las cosas siempre pasan por alguna razón, más o menos oculta o filosófica, lo he estado pensando, y no he tenido que buscar mucho para encontrarle el lado positivo a este trompazo olímpico del lunes por la tarde. Y es que, aunque no tenga el millón de amigos que quería tener Roberto Carlos, el cantante, sé que tengo a unos compañeros que son, ante todo, estupendas personas.
Os lo digo con toda la trascendencia del mundo: sabed que cosas así, mucho más que remiendos en la cara o en la boca -como me van a tener que hacer- son las que dejan una marca indeleble. Yo puedo ser un tío rollero, espeso, denso, cabeza loca para algunas cosas (incluyendo entre ellas la de montarme en una bici de montaña con lo torpón que he demostrado ser en todas las carreras que he hecho en plan cabra), e incluso un iluso para otras, pero también soy un tío muy sentío (además de poeta, claro está).
Porque el golpe me lo dí yo, pero cuando Stani y el Lobo se dieron la vuelta al ver que no los seguía en el descenso, y llegaron hasta donde estaba yo, intentando buscar mis dientes, no dejaron de hacer los mismos "rezos" que estaba haciendo yo, defecándose en las putas piedras y en las mismísimas minas de Riotint, ni dudaron en sacar el móvil para llamar al señor Garban (mucho más que nunca: don Paco Urban), que aguardaba en casa para avituallarnos convenientemente con unos quintos bien fríos -como dicta la norma- y que no tuvo ningún reparo en hacer un verdadero sprint montándose en su coche para meterse por los intrincados caminos del Coto de los Cuadros (aún a riesgo de despeñarse por algún barranco o de que lo tomaran por uno de esos mariposones que se citan por esos vericuetos tan de pino y piedra).
Vamos, que ni una de esas infelices muchachas, ligeritas de ropa, con las que nos cruzamos de camino apostadas a pie de carretera con su bolso y su labia fácil, me hubiera hecho mejor servicio... Porque menos sexo (que ya había tenido bastante con la piedra, que fue la que me jodió), me lo hicieron todo este par de tres.
¡Gracias Stani, gracias Lobo y gracias Garban! ¿Qué màs da los aironmanes que hayáis hecho? Con tantos buenos ratos que hemos pasado juntos (es difícil no pasárselo bien en vuestra compañía), me imaginaba que podría contar con vosotros porque la gente que es capaz de sacrificarse hasta tal extremo en lo físico, suele ser la más noble.
Ahora ya no tengo que imaginármelo, porque tengo la certeza absoluta. Por tanto, y en resumen, doy gracias a las piedras del camino, que generalmente sirven como metáfora excelente para hablar de la capacidad del ser humano para sobreponerse a los reveses de la vida, y que, en esta ocasión, son además causa y efecto.
Cuando vuelva a mutar en mí mismo -dejando de ser el ente desfigurado de ahora-, habrá que tomarse esos quintos pendientes y algunos más, porque no quiero quedarme muy retrasado en el "entrenamiento" de esa tercera transición. Ya sabéis que el resto de entrenos me dan un poco lo mismo.
lunes, 30 de junio de 2008
PODEMOS Y DEBEMOS
PODEMOS Y DEBEMOS (1)
PODEMOS ha sido el grito de guerra para llevarnos la ansiada Eurocopa. En la próxima ocasión, teniendo en cuenta el futbol desplegado (¡menuda lección de tiqui-taca que han dado los chicos de Aragonés!), seguramente será DEBEMOS... Entonces, con todo el peso de la responsabilidad desde el primer momento, sabremos si ha sido flor de un día o si se queda con nosotros la sana costumbre de ser un país puntero en todo, con independencia de quien sea el aprovechado de turno que ostente el báculo presidencial.
PODEMOS Y DEBEMOS (2) no olvidarnos de otros deportes.
Como hablar de futbol en esta especie de locura colectiva que tenemos todos (y que durará mientras le saquen el jugo los diversos medios de comunicación), no suena muy ocurrente, me voy a permitir cambiar el tercio para hablar de otros torerillos que también han subido a lo más alto en este fin de semana tan intenso. Ya se sabe que no se puede competir con el deporte rey en igualdad de condiciones... ¡Si hasta cuando no hay ni liga, ni copa, ni champiñones, ni se disputa campeonato internacional alguno le dedican más páginas que a victorias sonadas en otros deportes no tan contundentes!... Así que no es de extrañar que haya pasado casi desapercibido el doblete murciano en los Campeonatos de España de Ciclismo.

Si señor, con 2 cojones por barba (en total cuatro), prmero el muleño Luis León y de remate "el otro hijo del viento", nuestro Alejandro Valverde, se han convertido en campeones nacionales de ciclismo. El uno en contrarreloj (por delante de consumados especialistas como Rubén Plaza y, sobre todo, José Ivan Gutiérrez -que ya había ganado otras 4 veces antes-) y el otro en la prueba en línea. Por eso, y sin que sean necesarias más palabras, ¡enhorabuena paisanos!


Y a tí Alejandro, aunque sólo sea por saludar a toda la peña cuando te cruzas con ellos en la carretera, con independencia de la pinta de globeros que llevemos, mucha suerte para el Tour. Lo mismo hasta me dejo caer por alguna de las etapas de este año, mira tú. Y es que estoy ya en capilla vacacional, ¡qué ganas, por favor!
PODEMOS Y DEBEMOS (3)
Por último, aún resuena en mi cabeza esa especie de pacto firmado en el aire la noche del pasado sábado, por el cual deberíamos convertinos, Juan y un servidor, en maratonianos el próximo año en Valencia. De Juan no tengo la menor duda, pues es hombre de palabra y cervezas frías (¡qué escándalo , por cierto, la cena y la degustación de quintos a cascoporro en el jardín de su chabolita zarandoneña! ¡Enhorabuena monstruo!... Yo creo que deberíamos nombrarte "el hombre de la plancha", porque menuda maestría la tuya), pero en cambio, mi pobre y acomodado espíritu, contrario casi a partes iguales tanto a la violencia como al sacrificio del entrenamiento, no sé si me dejarán enfrentarme con garantías a ese prueba de arrojo. Confío en que no haya salido la foto y me pueda librar por no existir pruebas documentadas, ja,ja. Aquí más que afirmar, pregunto: ¿PODEMOS Y DEBEMOS?
En fin, amigos, esto se acaba. Lo mismo ya hasta septiembre no tendréis más noticias mías. Pero no os penséis que tengo dos meses de vacaciones (¡más quisiera!), sencillamente lo hago para que vosotros podáis descansar lo vuestro, que lo tenéis bien merecido por aguantar la densidad de mis escritos.
PODEMOS ha sido el grito de guerra para llevarnos la ansiada Eurocopa. En la próxima ocasión, teniendo en cuenta el futbol desplegado (¡menuda lección de tiqui-taca que han dado los chicos de Aragonés!), seguramente será DEBEMOS... Entonces, con todo el peso de la responsabilidad desde el primer momento, sabremos si ha sido flor de un día o si se queda con nosotros la sana costumbre de ser un país puntero en todo, con independencia de quien sea el aprovechado de turno que ostente el báculo presidencial.
PODEMOS Y DEBEMOS (2) no olvidarnos de otros deportes.
Como hablar de futbol en esta especie de locura colectiva que tenemos todos (y que durará mientras le saquen el jugo los diversos medios de comunicación), no suena muy ocurrente, me voy a permitir cambiar el tercio para hablar de otros torerillos que también han subido a lo más alto en este fin de semana tan intenso. Ya se sabe que no se puede competir con el deporte rey en igualdad de condiciones... ¡Si hasta cuando no hay ni liga, ni copa, ni champiñones, ni se disputa campeonato internacional alguno le dedican más páginas que a victorias sonadas en otros deportes no tan contundentes!... Así que no es de extrañar que haya pasado casi desapercibido el doblete murciano en los Campeonatos de España de Ciclismo.

Si señor, con 2 cojones por barba (en total cuatro), prmero el muleño Luis León y de remate "el otro hijo del viento", nuestro Alejandro Valverde, se han convertido en campeones nacionales de ciclismo. El uno en contrarreloj (por delante de consumados especialistas como Rubén Plaza y, sobre todo, José Ivan Gutiérrez -que ya había ganado otras 4 veces antes-) y el otro en la prueba en línea. Por eso, y sin que sean necesarias más palabras, ¡enhorabuena paisanos!


Y a tí Alejandro, aunque sólo sea por saludar a toda la peña cuando te cruzas con ellos en la carretera, con independencia de la pinta de globeros que llevemos, mucha suerte para el Tour. Lo mismo hasta me dejo caer por alguna de las etapas de este año, mira tú. Y es que estoy ya en capilla vacacional, ¡qué ganas, por favor!
PODEMOS Y DEBEMOS (3)
Por último, aún resuena en mi cabeza esa especie de pacto firmado en el aire la noche del pasado sábado, por el cual deberíamos convertinos, Juan y un servidor, en maratonianos el próximo año en Valencia. De Juan no tengo la menor duda, pues es hombre de palabra y cervezas frías (¡qué escándalo , por cierto, la cena y la degustación de quintos a cascoporro en el jardín de su chabolita zarandoneña! ¡Enhorabuena monstruo!... Yo creo que deberíamos nombrarte "el hombre de la plancha", porque menuda maestría la tuya), pero en cambio, mi pobre y acomodado espíritu, contrario casi a partes iguales tanto a la violencia como al sacrificio del entrenamiento, no sé si me dejarán enfrentarme con garantías a ese prueba de arrojo. Confío en que no haya salido la foto y me pueda librar por no existir pruebas documentadas, ja,ja. Aquí más que afirmar, pregunto: ¿PODEMOS Y DEBEMOS?
En fin, amigos, esto se acaba. Lo mismo ya hasta septiembre no tendréis más noticias mías. Pero no os penséis que tengo dos meses de vacaciones (¡más quisiera!), sencillamente lo hago para que vosotros podáis descansar lo vuestro, que lo tenéis bien merecido por aguantar la densidad de mis escritos.
viernes, 27 de junio de 2008
Pues al final va a resultar que podemos y todo....
Esto es lo nunca visto. ¿Quién nos lo iba a decir a los sufridos españolitos futboleros?... ¡en una final de un Europeo y jugando al futbol con un desparpajo y una cosa que daba hasta gusto ver como se deslizaba el esférico de bota en bota y tira a puerta que la final explota!...
Imagino que a los rusos no les dió el mismo gustirrinín. Y es que, además de merendarnoslos en plan ensaladilla, los "cuatreros" de la tele les han quitado la idea de su plaza roja, coloreando del color de la furia y la sangre todita la inmensa plaza de Colón en los madriles.
Contrariamente a mi hábito de darle de forma impertinente a la tecla, extendiéndome y rellenando renglones y renglones de pausada prosa, esta vez seré comedido. Y tampoco hace falta que hable mucho de las cosas balompédicas, que está toda la tropa hispana alborotada mientras aguardamos que llegue la ansiada final.
No sé si podremos o no con los germanos. El deporte es lo que tiene: hoy estás deslumbrante y mañana por la mañana estás que no atinas. Digo yo que, si no se les sube demasiado el burbujeo de la victoria y la prepotencia antes de cazar al oso teutón, viendo como están jugando los rubios nibelungos, no tendríamos que temer nada. Pero insisto en que habrá que ser cautos, que no temerosos.
Y si algo está claro, vaya por delante de todo lo dicho, es que había un gafe, y el gran logro del señor Aragonés ha sido desenmascararlo y dejarlo en tierra. Este acertijo de resolución tan transparente me sirve como excusa para darle sopas con onda a toda esa jauría de "raulistas" que criticaban la, ahora considerada como sabia, decisión. ¡Me jode horrores la minúscula memoria que tenemos para algunas cosas en este jodido y bendito país!... que ayer parecían las calles, con tanta pitorrada va y pitorrada viene, un carnaval orgiástico, de desenfrenada alegría y frenesí patrio.
Si, ya era hora de poder celebrar algo. Pero también va siendo hora de que aprendamos a cerrar el piquito de oro a la hora de ejercer de seleccionador nacional. ¡Ay si cada uno de nosotros se dedicara a lo suyo y no nos metiéramos en la vida de los demás!... ¡Y ya de paso si fuéramos profesionales, serios, responsables y menos amigos del desparrame y la vagancia injustificada (si hay algún funcionario leyendo esto, puede darse perfectamente por aludido, ja,ja)!... Entonces ni te cuento... O más bien, entonces es que sería un cuento, de los de María Sarmiento, de los de Calleja, o de las Mil y una Noches.
En fin, que me estaba embalando (con la acepción de "tomar o coger velocidad", nada que ver con lo de meterse en un embalaje de papel de regalo)... Hasta el domingo, que ustedes lo sufráis en silencio, sudéis la gota gorda como cualquiera, y que no nos pase naica, como decia mi agüelica.
Imagino que a los rusos no les dió el mismo gustirrinín. Y es que, además de merendarnoslos en plan ensaladilla, los "cuatreros" de la tele les han quitado la idea de su plaza roja, coloreando del color de la furia y la sangre todita la inmensa plaza de Colón en los madriles.
Contrariamente a mi hábito de darle de forma impertinente a la tecla, extendiéndome y rellenando renglones y renglones de pausada prosa, esta vez seré comedido. Y tampoco hace falta que hable mucho de las cosas balompédicas, que está toda la tropa hispana alborotada mientras aguardamos que llegue la ansiada final.
No sé si podremos o no con los germanos. El deporte es lo que tiene: hoy estás deslumbrante y mañana por la mañana estás que no atinas. Digo yo que, si no se les sube demasiado el burbujeo de la victoria y la prepotencia antes de cazar al oso teutón, viendo como están jugando los rubios nibelungos, no tendríamos que temer nada. Pero insisto en que habrá que ser cautos, que no temerosos.
Y si algo está claro, vaya por delante de todo lo dicho, es que había un gafe, y el gran logro del señor Aragonés ha sido desenmascararlo y dejarlo en tierra. Este acertijo de resolución tan transparente me sirve como excusa para darle sopas con onda a toda esa jauría de "raulistas" que criticaban la, ahora considerada como sabia, decisión. ¡Me jode horrores la minúscula memoria que tenemos para algunas cosas en este jodido y bendito país!... que ayer parecían las calles, con tanta pitorrada va y pitorrada viene, un carnaval orgiástico, de desenfrenada alegría y frenesí patrio.
Si, ya era hora de poder celebrar algo. Pero también va siendo hora de que aprendamos a cerrar el piquito de oro a la hora de ejercer de seleccionador nacional. ¡Ay si cada uno de nosotros se dedicara a lo suyo y no nos metiéramos en la vida de los demás!... ¡Y ya de paso si fuéramos profesionales, serios, responsables y menos amigos del desparrame y la vagancia injustificada (si hay algún funcionario leyendo esto, puede darse perfectamente por aludido, ja,ja)!... Entonces ni te cuento... O más bien, entonces es que sería un cuento, de los de María Sarmiento, de los de Calleja, o de las Mil y una Noches.
En fin, que me estaba embalando (con la acepción de "tomar o coger velocidad", nada que ver con lo de meterse en un embalaje de papel de regalo)... Hasta el domingo, que ustedes lo sufráis en silencio, sudéis la gota gorda como cualquiera, y que no nos pase naica, como decia mi agüelica.
lunes, 23 de junio de 2008
Pues parece que vamos pudiendo
Estaba dudando entre dedicarle esta entrada a comentar en profundidad las repercusiones que tiene el incremento del crudo en el desarrollo agrícola de la patata en la zona de Bostwana, o retomar la cosa futbolera, toda vez que parece haberse roto el maleficio con que algún nigromante nos había castigado a los habitantes de la marca hispánica, condenándonos per seculo seculorum.
A las mentes despiertas que visitan mi blog -¡por todos los santos con caperuza, que me gustaría que no os sintiérais cohibidos por la profundidad de mis reflexiones y os decidiérais a saltar a este charco de culturilla popular en el que chapoteo para disfrute general!-, seguro que no les ha pasado desapercibido el abundante uso de latinajos con que he adornado, casi a porta gayola, el párrafo de entrada. Y es que no podía ser de otra manera después de haber superado esa gran prueba de fuego que eran los cuartos, ¡y mucho más cuando el rival era la bestia "azzurra"!
Esta vez, la magia del sabio Aragonesix y el poder bajo los palos de Casillatix, ha surtido efecto. De paso hemos superado esa grave enfermedad que nos aquejaba (Raulitis), y cuya picadura, casi cual la de una garrapata tirolesa, nos tenía con el culito prieto y en un sin vivir constante...
Encima, para rizar el rizo, y como disloque general, ¡ya era hora, señor de las alturas y las encomiendas celestiales!, los mandamases de esa cadena de establecimientos de venta de bártulos electrodomésticos que llevan riéndose de nosotros ni se sabe la de tiempo, tratándonos de bolos, estólidos, bodoques o bambarias para arriba, por no decir papanatas, zotes, melones, borregos, zopencos, pazguatos, mentecatos o majaderos (que vendría a ser lo mismo), pues a lo que iba: que se van a tener que rascar el bolsillo a base de bien, a costa de la abultada cuenta de resultados que, con total seguridad, han logrado forjar con los múltiples incautos que han ido encontrando para desarrollar sus pseudo-timos de la estampita tecnológica.
Estoy de acuerdo en que aún quedan muchas mentes a las que no les ha sonado el despertador, pero de ahí a jugar con el fuego de una ilusión histórica de volver a conquistar al menos unas semifinales europeas...
Pues eso, que parece que vamos pudiendo. Ahora a por los sucesores de Lenin&cía, aunque mucho cuidado, no vaya a ser que el empacho de ensaladilla (rusa) que cogimos en la primera fase nos vaya a pasar factura ahora.
Hablando de comer (o más bien de merendolar), yo empiezo desde hoy la dieta del cucurucho dado que el próximo sábado (Dios o el hijo del viento mediante), el más pipiolico del cuarteto de los tri-galácticos wertanos en estas lides triatléticas (aunque ya puede darle clases a algún maestrico y sus libricos mojados), nos va a agasajar con una sensacional demostración gastronómica-cervecera. Yo aprovecho para felicitarle por su onomástica de mañana mismo, así como a todos los Juanes de los contornos. Espero rendir a mayor nivel que en la cosa deportiva, porque para esto si que me veo preparado.
Del tri de Cartagena del pasado domingo, salvo que alguien demande una crónica (normal en plan noticiario o de las mías con todo lujo de detalles desprovistos de interés -ja,ja- y alguna foto), lo único que diré es que... (¿lo puedo desvelar, amigo Paco?)... venga no, no lo cuento, que así en plan misterio lo mismo hasta tiene algún tinte mítico. Pero lo que si debe de quedar claro (bastante más que el agua del puerto de Cartagena por la zona donde se salía de la natación, ¡qué peste por Dios!) es que el ya tradicional cuarto sector (¡ahí si que parece que seguimos pudiendo!), lo disputamos los cuatro magníficos en un lugar que sirvió de homenaje a este mi rincón de desvaríos. Y es que el bar, escogido al azar, palabrita de niño cabezón con visera se llamaba "el pico esquina". Hay testigos y testigas.
A las mentes despiertas que visitan mi blog -¡por todos los santos con caperuza, que me gustaría que no os sintiérais cohibidos por la profundidad de mis reflexiones y os decidiérais a saltar a este charco de culturilla popular en el que chapoteo para disfrute general!-, seguro que no les ha pasado desapercibido el abundante uso de latinajos con que he adornado, casi a porta gayola, el párrafo de entrada. Y es que no podía ser de otra manera después de haber superado esa gran prueba de fuego que eran los cuartos, ¡y mucho más cuando el rival era la bestia "azzurra"!
Esta vez, la magia del sabio Aragonesix y el poder bajo los palos de Casillatix, ha surtido efecto. De paso hemos superado esa grave enfermedad que nos aquejaba (Raulitis), y cuya picadura, casi cual la de una garrapata tirolesa, nos tenía con el culito prieto y en un sin vivir constante...
Encima, para rizar el rizo, y como disloque general, ¡ya era hora, señor de las alturas y las encomiendas celestiales!, los mandamases de esa cadena de establecimientos de venta de bártulos electrodomésticos que llevan riéndose de nosotros ni se sabe la de tiempo, tratándonos de bolos, estólidos, bodoques o bambarias para arriba, por no decir papanatas, zotes, melones, borregos, zopencos, pazguatos, mentecatos o majaderos (que vendría a ser lo mismo), pues a lo que iba: que se van a tener que rascar el bolsillo a base de bien, a costa de la abultada cuenta de resultados que, con total seguridad, han logrado forjar con los múltiples incautos que han ido encontrando para desarrollar sus pseudo-timos de la estampita tecnológica.
Estoy de acuerdo en que aún quedan muchas mentes a las que no les ha sonado el despertador, pero de ahí a jugar con el fuego de una ilusión histórica de volver a conquistar al menos unas semifinales europeas...
Pues eso, que parece que vamos pudiendo. Ahora a por los sucesores de Lenin&cía, aunque mucho cuidado, no vaya a ser que el empacho de ensaladilla (rusa) que cogimos en la primera fase nos vaya a pasar factura ahora.
Hablando de comer (o más bien de merendolar), yo empiezo desde hoy la dieta del cucurucho dado que el próximo sábado (Dios o el hijo del viento mediante), el más pipiolico del cuarteto de los tri-galácticos wertanos en estas lides triatléticas (aunque ya puede darle clases a algún maestrico y sus libricos mojados), nos va a agasajar con una sensacional demostración gastronómica-cervecera. Yo aprovecho para felicitarle por su onomástica de mañana mismo, así como a todos los Juanes de los contornos. Espero rendir a mayor nivel que en la cosa deportiva, porque para esto si que me veo preparado.
Del tri de Cartagena del pasado domingo, salvo que alguien demande una crónica (normal en plan noticiario o de las mías con todo lujo de detalles desprovistos de interés -ja,ja- y alguna foto), lo único que diré es que... (¿lo puedo desvelar, amigo Paco?)... venga no, no lo cuento, que así en plan misterio lo mismo hasta tiene algún tinte mítico. Pero lo que si debe de quedar claro (bastante más que el agua del puerto de Cartagena por la zona donde se salía de la natación, ¡qué peste por Dios!) es que el ya tradicional cuarto sector (¡ahí si que parece que seguimos pudiendo!), lo disputamos los cuatro magníficos en un lugar que sirvió de homenaje a este mi rincón de desvaríos. Y es que el bar, escogido al azar, palabrita de niño cabezón con visera se llamaba "el pico esquina". Hay testigos y testigas.
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