miércoles, 16 de febrero de 2011

CONTAR LOS 40

Es esta expresión casi gemela con otra más conocida, que habla de "cantar las cuarenta", no sólo cuando se juega al tute o al subastado, sino cuando metafóricamente se le echa a alguien la bronca o se le explica algo de forma clara. Pero yo he optado por el verbo numérico, no por el lírico (contar en lugar de cantar), ese que a su vez puede tomarse por 2 vertientes, ora en plan narración (como sucede al contar cuentos -los políticos son más expertos en este arte que el mismísimo Calleja-), ora en plan matemático, por aquello del conteo ordinal: uno, dos, tres, cuatro,... y así hasta los últimos puestos.

Pues si, lo habéis adivinado: de contar triatletas se trataba. Y es que de lo aburrido que debe resultar ponerse en la línea de meta y contar piernas depiladas hasta que llegan mis 2 peludos consorcios de músculos locomotores poco entrenados, no me queda más remedio que animar mis llegadas con exuberantes demostraciones de alegría triatlética, ¡vamos! que entro radiante, como si me fueran a dar un premio...

Pero si se trataba de contar, ¿a qué viene eso de los 40? ¿que yo sepa aún no he conseguido siquiera que sea el número de participantes a los que consigo dejar atrás? (y adelanto que me costará trabajo que así sea, a no ser que la proporción de aficionados muy aficionados en el número total de participantes se incremente bastante, porque con el nivelaco que demuestra la peña últimamente, ¡tonto el último!

En fin, no os voy a aburrir con mi crónica del duatlón de San Pedro (seguramente lo podréis leer en el Finisher el próximo mes). Si acaso un breve resumen: entre que empezó tarde y lo que tardé yo en llegar, no llegué de noche por los pelos. Pero al menos llegué entero y como la lengua no la tenía cansada le estuve dando un ratico nada más entrar (y si no que se lo digan al padre de Alejandrico, al que le dí tal tabarra que creo que ya habrá ido al Decathlon a comprarle un maillot de manga larga a su retoño para que no nos deje en ridículo cuando salgamos juntos y él vaya casi en calzoncillos).

Se puede decir que me lo pasé bien, y es que a falta de calidad en mis piernas procuro poner en práctica aquel grito de guerra que decía Torrebruno (¿o eran los payasos de la tele?): lo importante es participar y ¡¡¡divertirse!!

El fin de semana siguiente (este pasado) decidí no ir a Yecla porque el domingo teníamos una "juntaera" familiar, así que el sábado me vestí de duatleta de larga "en pruebas" y me animé a irme en plan comparsa de carnaval, porque con las ganas que me tenía el bueno de Juan desde lo de Santa Pola, y el habitual empuje del hijo del viento y los maquinorros campillerosra, estaba claro que iba a dar el petardazo: cincuenta en bici y una horita de transición a pie por los polvorines. El resumen, haciendo un evidente juego de palabras, estaba claro, y es que correr por los polvorines siempre me deja echo polvo.

Los 50 en bici los aguanté como pude, bastante mejor en las bajadas que en las subidas, claro está. Lo que puso al límite del colapso a mis cuádriceps fue el trote polvorinesco. Juanico estuvo a punto de sacar el coche para ir en mi busca, pero uno, que ya se ha visto antes en situaciones parecidas de holganza muscular en los más de 40 duatlones y triatlones que llevo finalizados (que a eso me refería con lo de "contar los 40") tirando de reservas consiguió llegar por su propio pie al punto de partida. Sin duda un buen entrenamiento de cara a Elche.

Otro día, si eso, ya hablaré de los otros cuarenta que adornan mi expediente.

Ahora solo falta que

sábado, 12 de febrero de 2011

Previa del Duatlón de San Pedro del Pinatar

Como hacer las previas de las pruebas deportivas desde el punto de vista profesional está ya muy visto, ¿qué tal si intento una desde la óptica de un integrante del clan de la cerveza?

Por aclamación silenciosa allá voy:
"Esta tarde voy a Lo Pagán al segundo duatlón de la temporada".

Pues ya está, esa es toda la previa que puedo hacer, acorde con el plan de entrenamiento específico que he llevado a cabo esta semana desde que el pasado domingo participara en el no drafting de Los Camachos.

Luego os contaré más. Bueno lo mismo me ciño a contar los duatletas que entran en meta después y así acabo pronto.

lunes, 7 de febrero de 2011

Duatlón de los Camachos: sin drafting y a toda brida sin bridas

Había ganas de empezar la temporada. ¡Vaya si había ganas! En los Camachos nos juntamos la flor y nata del triatlón murciano y de parte del mundo mundial, básicamente por la presencia de la checa Radka Vodikova, campeona europea, y de un servidor, que no cuenta para la clasificación final, pero que aporta un colorido y una vistosidad al entrar en meta cuando ya parece que no queda nadie por entrar que pa qué.

El día se presentaba estupendo. También el ambiente. Supongo que la organización lo tenía todo pensado, y con el fin de que tuviéramos tiempo para saludar a los triamiguetes antes de empezar, consiguió formar una cola a la hora derecoger el dorsal que ni la del INEM después de la temporada estival. Los bafles, eso si, un lujazo, a todo trapo, para que fuéramos entrenando los tímpanos.

El caso es que se acercaban las 10 de la mañana, hora prevista para el arranque oficial de la temporada, y de cola en cola, que ahora tocaba la de la revisión de material en la entrada a boxes. El personal calentando de un lado para otro y yo buscando bridas, ya que a alguien se le olvidó meter en la bolsa del corredor, seguramente creyendo que, por aquello de que no iba a estar permitido el drafting, no harían falta para atarse a la rueda del de delante. Así que cada cual se las compuso para poner el dorsal en la bici.

Había ansiedad. Ansiedad y casi doscientos ansiosos que, en cuanto se dio el bocinazo de salida salimos "a toda brida", dispuestos a devorar los cinco primeros kilómetros, como lobos hambrientos. Cada cual a lo que le daba la máquina: los buenos por delante y los que tenemos la herramienta menos engrasada luchando por no quedarnos atrás nada más empezar. Total, que saliendo desde atrás empiezo con ganas adelantando a los del clan "de la cerveza", y al pasa por el primer kilómetro me sorprende ver que mi crono marca cuatro minutos y muy poco. Tan poco como que no me cuadra (si, amigo Stani, yo también pensé que lo habían marcado usando un metro de noventa centímetros o así), y confío en que al pasar por el segundo kilómetro la cosa se regulariza, pero resulta que entonces son ocho y poco, es decir, que aunque no me lo crea voy a poco más de cuatro el kilómetro y tan solo llevo por detrás unos 15 ó 20 de los 200 (cabe hacer mención que a las zagalas las habían soltado unos minutos antes, pero de haber salido todos juntos tampoco hubiera ido por delante de muchas de ellas). Entonces, no sé si saqué la calculadora, o si fue la maquinaria, que iba más rápida de lo que era consciente de poder aguantar, pero bajé el pistón para no dejarme todas las fuerzas antes de llegar a la primera transición.

En la entrada a boxes el crono marcaba 22'06 (¡había ido a 4'26 de media el kilómetro que para la poca suela que gasto es una pasada!). Eso me anima a pesar de que los pulmones los llevo como lijados, pero la más que evidente falta de carbono en boxes (¡vamos, que quedaban allí menos bicicletas que en un reunión de los angeles del infierno!). Como además de la carrera a pie las transiciones tampoco las entreno, me adelanta en boxes hasta el Tato, pero como no hay drafting, me animo pensando en que voy a pillar a algunos duatletas que, de haber sido posible ir a rueda, se me habrían escapado sin remisión.

¡Y así es! A pesar de que no hay al principio demasiado terreno para acoplarse, y que incluso hay un par de subiditas, a partir del kilómetro cinco, tras la bajada, parece que por cosas de la inercia -que yo soy más de bajadas que de subida- hay un par de kilómetros en los que consigo tirar de acoples y ponerme casi a cuarenta yo solito. Entonces en cuando empieza mi particular cacería... Me anima ir superando a gente que me había adelantado en la transición y a otros que me ganan de calle a pie. En la primera vuelta sólo cayeron dos o tres, pero en la segunda es cuando me siento más entonado y adelanto más posiciones (yo calculo que serían más de una docena las piezas que hice, entre ellos una rueda lenticular y otro que iba con una especie de bici de lechero, ¡nada, que por mucho que me esfuerce no me escapo del club de la cerveza!)

Llego a boxes envalentonado y lamentando que no queden otras dos vueltas más, pues cada vez me encontraba más a gusto, y por primera vez en no sé cuanto tiempo, me suelto las zapatillas encima de la bici, sacando sólamente los pies... ¡hoy voy de campeón! Pretendo perder el menor tiempo en la segunda transición para intentar resistir el embite de los que he superado al final. Sólo lo consigo a medias, pues los 2'5 kms finales, sobre todo el primer kilómetro en subida, lo hago arrastrando los pies y con un amago de pinchazo en el gemelo. Me adelantan dos o tres, pero yo hago lo propio con otro par de ellos, así que lo comido por lo servido y llego a meta bastante entero después de todo, con un tiempo total de 1h12'43, aunque con la duda razonable de que fueran dos kilómetros y medio al final, porque eso supondría haber ido a poco más de cuatro, cuando en el mejor de los casos nunca he bajado de 12 minutos en la segunda transición de este tipo de duatlones sprint.

Problemas métricos a un lado y a pesar de que el chorreo detrás de mi es más bien escaso, la conclusión que saco es que me lo he pasado realmente bien. Había venido a eso, y como ocurriera hace un par de semanas en Santa Pola, lo he conseguido. Lo mismo se hace difícil de entender por quienes llegando varios minutos antes que yo andan comentando lo mal que han ido, pero entiendo que quien entrena más, desea obtener un rendimiento acorde. Yo, concentrando todo mi entreno en perseguir los correteos de mi pequeñaja y en alguna salida esporádica y mañanera -esta semana me has fallado Juanico, porque salí una vez y no te vi, jaja-, insisto en que he cumplido mis previsiones, y dado el nivel que se daba cita por allí creo que no podía haber hecho más.

Nuestro Jesusico, al que le propuse que me cambiara su P3 por mi Orbeica, que no le cobraba nada, hizo décimo nada más y nada menos (2º en veteranos), y con Oscar Aroca y Alfonsico Salar entre los 40 primeros, séptimos por equipos, de un total de veintidós. Esta vez no era necesaria mi participación para puntuar por equipos (juas,juas). También estuvieron por ahí Pepico Raja, que estrenaba burrica atómica, y el otro Jesusico, que retornaba a la competición, con los que eché la parrafadica de rigor, así como con Perico y el amigo Lukas Gubler, dos maquinorros de Aguilas. Perico reconoció haber ido tirando miguicas de pan por el recorrido para no perderse en las rotondas, como al parecer si le pasó a más gente (tanto de delante como de atrás). Para la próxima edición, a falta de voluntarios señalizando, pediremos que incluyan en la bolsa un par de bridas y una brújula, y así todos contentos.

Y si después de todo esto a alguno todavía le pica la curiosidad por saber quien ganó, que se lea el Finisher del mes que viene, que estoy preparando la crónica oficial, aunque os adelanto que donde se ponga la crónica de un globero que se quite la aburrida visión de alguien que siempre va en cabeza y sólo tiene por delante vacío y más vacío, ¡qué aburrido debe ser eso de ganar! ¿no?

Y si a alguien le ha decepcionado mi crónica, y acusa una carencia de heróica o de sangre, tendrá que esperar hasta Elche, que es donde espero darlo todo. Como ya he dicho terminé tan anómalamente bien que, ante la ausencia de cerveza en el refrigerio posterior a la carrera (creo que hubo una brasa de cochinerías varias pero yo tenía que volver con mis dos mujercicas), todavía tuve arrestos al llegar a casa para irme de paseo a tomarme la cañica de rigor con mi pequeñaja. Aclaro que a ella la cebada todavía no le va, pero verla comer pulpo es un espectáculo. Casi tanto como ver a un servidor con un teclado delante para escribir, ¡acho, es que yo soy como un IM de la escritura!

sábado, 5 de febrero de 2011

Matemáticas del globero

Basándome en los bastos conocimientos de física cuántica que alberga la gris sustancia de mi cerebro, y la inestimable ayuda de una calculadora, os adelanto en unas pocas líneas el puesto aproximado en el que estimo mi llegada a priori, teniendo en cuenta los siguientes factores:

1) número total de inscritos
2) calidad de los mismos
3) entrenamientos que he llevado a cabo (jaja)
4) calidad de mi mismo (aquí es donde se juzga mi globería)
5) calidez del día (por seguir con lo de las calidades)
6) averías técnicas y/o/u hostiazos del quince

Y aunque seguro que me olvido de algún que otro factor corrector de suma importancia, teniendo en cuenta que JC, el gran limonchelista, me ha dicho que no debería tener problema para no llegar el último, y que a Stani y Juan los tengo un poco acobardaicos -que ya no hacen por apuntarse a un triste sprint de estos para no correr riesgos, ante la duda que tienen de si seguiré entrenando en el anonimato-, pues que yo estimo que me conformo con llegar encabezando el "pelotón de la cerveza", esto es, en el quinto-quinto.

Otra cosa no, pero chorradas con ingenio se me escurren del cerebro que no atino a controlarlas ni atándolas con esparto.

Ale, ya mañana si eso os lo cuento con pelos y señales (lo de los pelos darlo por supuesto, puesto que sigo sin depilarme; lo de las "señales", el señor de los tubulares no lo quiera, pues las últimas que me hice en la cara se me han quedado para los restos, jaja).

martes, 1 de febrero de 2011

BIENVENIDO AL CLUB DEL NO DRAFTING

Este próximo domingo, en Los Camachos nada menos (¿será porque va a tocar deshidratarse por la sobaquina?), estrenamos temporada de duatlón. Y para empezar, a juego con la ley antitabaco, otra prohibición más: no se vale el drafting. Los chuparruedas que se queden en casa disfrutando de una mañana de rodillo, que allí sólo nos juntaremos espíritus luchadores, los más esforzados, los puros y castos del triatlón...

Estoy como muy contento para no saber lo que me espera -aunque me lo imagine dado lo inexistente de mi entreno en los últimos 10 días-, y es que esta vez no sufriré porque no pueda cogerle la rueda a nadie, que en los últimos tris de la temporada pasada se me quedaba una cara de estulticio mayor cuando se me iban sin que pudiera enganchar dos pedaladas mínimamente fuertes, que no te cuento.

Y sin nervios ni nada. ¿Será que ya estoy llegando a esa edad en que ni se siente ni se padece? ¿o es que estoy en ese punto de madurez donde se rompe la sandía de puro dulce? ... Yo apostaría por lo primero. Y es que a pesar de haber conseguido la dudosa hazaña de terminar en Santa Pola antes que el bueno de Juanico, todo un señor IM, y por mucho que mi Stani me diga que he perdido la esencia, me estoy esforzando en estos últimos días en recuperarla. De paso también he recuperado un poco de pancica, que si no me va a sobrar mono de triatlón y tampoco es eso, que uno es de los rollizos, del club de la cerveza y el bombay, y no se va a cambiar así como así.

Ya os contaré cómo me va. Lo mismo hasta resulta divertido, aunque eso de hacerlo en un polígono industrial me temo que lo va a convertir en algo un poco desangelado... Mejor, así hago el ridi delante de menos peña.

martes, 25 de enero de 2011

Media de Santa Pola y el misterio del triatleta y los manguitos

Para otra cosa no, pero para lo que es inventar títulos rocambolescos para las entradas al blog, ¡se me ocurre cada cosa!...

Bueno, la verdad es que había pensado titularlo así como "el día que derroté a un ironman", pero me parecía demasiado pretencioso, para lo humilde que viene a ser uno, con sus entrenos en secreto y demás. Así que lo he cambiado por el que habéis visto, que mezcla episodios de fines de semana distintos. Por tanto, tiraré de memoria primero y empezaré por algo que se me había quedado en el tintero el fin de semana anterior al de la masificada media de Santa Pola.

Parte 1: el misterio del triatleta y los manguitos desaparecidos

Ya sé que puede parecer el titulo de una novela de intriga, así en plan Agatha Cristie, pero es que con la "pelaera" que caía el sábado por la mañanita al arrejuntarnos con el clan de los "santomeranos" y tirar para las Abanillas de Dios, a golpe de machetazo, resulta que, cuando nosotros ibamos con nuestras mejores galas invernales, se presenta el sin par pipiolo Alejandro, el mismo que nos ha prometido dedicarnos sus primeras victorias, porque no albergo duda alguna de que las habrá, que el crío además de músico es un portento físico (Alejandro, con todo esto que te digo ya me debo haber ganado alguna cerveza, ¿no?), con un maillot y un culote de manga corta, ¡y sin guantes!...

Yo estuve por preguntarle al zagal si es que acaso los había hipotecado para pagar el nuevo jumento que se ha mercado, pero viendo nuestra cara de estupefacción no tuvo más remedio que aclararnos el mismo que algo de fresquete en la punta de los dedos si que tenía... ¡manda huevos! ¡yo con los míos más congelados que los de una merluza en un barco del capitán Pescanova y el tío sale con que tenía algo de "fresquete" en la punta de los dedos!...

Lo mismo fue por eso por lo que se puso a tirar como un poseso, y también fue por eso por lo que yo me las veía y me las deseaba para aguantar los coletazos al final del amorfo grupo... aunque soy de la opinión de que aquella amalgama de cuádriceps que habíamos formado subiendo para Abanilla no llegó a ser un grupo compacto ni doscientos metros.

Seguramente, además del de los manguitos, hubo otro misterio que algunos no habrán conseguido desentrañar todavía, y es que por qué me empeñaba en arrancarles en cada bajada si en cuanto volvía a equilibrarse la carretera me pillaban y me dejaban más cortado que un tetrabrik de leche abierto desde hace tres semanas, sobre todo teniendo en cuenta que me había apuntado a una transición de tres cuartos de hora a pie después de los sesenta kilómetros de bici... ¡No tengo respuesta! Y tampoco sé como terminé vivo, pero lo cierto es que aquí estoy contándolo.

Parte 2: media de Santa Pola 2011

Decir que ha sido la media maratón en la que más he disfrutado de todas cuantas he corrido (y ya son una docenita, sin contar las de los 3 medios IM que he terminado) tampoco tiene mucho mérito, porque algunas podría decirse que sólo las he corrido a medias. Del mismo modo, será difícil explicárselo a cualquier maquinorro de los que si van a cinco el kilómetro se retiran porque para competir con tortugas se compran un acuario...

Tampoco da para presumir mucho si se observa la clasificación, porque resulta que han llegado por delante de mí unos 4000 tíos... creo que es preferible empezar por detrás y resaltar que he llegado por delante de 3000 tíos... ¡si, así mola más! ¡y ya es la repanocha poder afirmar en mayúsculas, que HE LLEGADO ANTES QUE UN IM, y sin ponerle la zancadilla ni nada... (creo que lo de decir "sin entrenar" no cuela, porque el susodicho me ha estado espiando y sabe que salir de casa en pantalón corto y con mis pantorrilleras, al menos lo hice una vez la semana antes de la carrera, por lo que, siendo yo quien soy, puede decirse que estaba sobreentrenado, jaja). Pero no ahondaré en este tema de haber conseguido llegar antes, más que nada porque en la siguiente carrera me dirá que me vaya a patita para ir calentando en lugar de llevarme en coche, o más bien porque siendo honesto está claro que ha sido un accidente que dificilmente se repetirá en cuanto vuelva a su nivel habitual, que para eso es un IM.

Pero a lo que iba, que esta vez, además de correrla de principio a final, lo he hecho con una regularidad que hasta a mí me sorprende. Me había fijado como objetivo acercarme a 1h45, y creo que lo he conseguido con creces (1h46'34), sobre todo teniendo en cuenta que salimos muy retrasados y que fuimos combinando la disciplina atlélica con la nueva modalidad olímpica: el eslalon santapolero, consistente en ir metiendo codos por doquier y sorteando corredores durante 21 kilómetros, ¡que se dice pronto!, pero que seguro que un par de cientos de metros demás si que te obliga a hacer. La parte buena es la psicológica, porque no dejas de adelantar gente durante toda la carrera. Seguro que eso y olvidarme del ritmo de los demás (práctica que tan mal me sentó en carreras anteriores), han sido las claves de mi modesto éxito. Bueno, y también que no se pasara por allí el Lobo, que tengo comprobado que es estar él delante y a mí me sucede una desgracia, jaja.

Ya me están intentando tentarme con Orihuela, pero yo he empezado a pensar en la temporada de duatlón. El año pasado me la perdí entera por esa razoncica que en su momento fue la causa de que dejara de entrenar y toda competición, y que ahora me tiene loco, y que me hace ir detrás de ella todo el rato; seguro que esto cuenta como entrenamiento. Al menos a mí me cansa igual.

Antes de terminar una advertencia y es que no descarto seguir derrotando a aironmanes que se descuiden un poco y se duerman en los laureles, así que ojo avizor.

martes, 11 de enero de 2011

11111

Si estás leyendo esto es que no te ha tocado la lotería. Iba a empezar con el topicazo ese de "año nuevo, vida nueva", y aunque le he hecho unos apañicos visuales al blog, esto no deja de ser como que Falete se haga la liposucción en un moflete del culo, porque las células adiposas por mucho que las desinfles vuelven a su ser si en lo del manduque va uno con superávit. Vamos, que si, estamos de estreno de nuevo año, pero en lo que a mí respecta poco ha cambiado.

Mi vida, felizmente, cambió hace unos meses. Y desde entonces el sueño que se hizo realidad sigue pareciendo un sueño (toco madera o melamina o lo que se pueda tocar para que no cambie), así que he dejado a los Reyes Majos tranquilitos este año, que yo, que siempre he sido de buen conformar, me siento el más afortunado del mundo con nuestro regalico moreno.

En lo triatlético, todo sigue igual también. Por mucho que se rumoree que entreno con nocturnidad y matutinidad, aquí no hay sueño cumplido ni pollas en vinagre ni nadie ha de temer nada: parece que entreno porque me tienen vigilado (parece que ahora soy el rival a batir por ciertos aironmanes que parece que se están amanerando, jaja) y cada vez que salgo alguno de la cuadrilla se cruza conmigo. Y claro, con ese correr mío y esas pintas que debo llevar, ¡como para no fijarse!

Pero parece que tengo suerte y de momento me respetan dolores, molestias y lesiones (aunque con lo que entreno sería de muy gafe lesionarse), así que preparaos para el festival que este año voy a dar en el circuito murciano de duatlones, triatlones y todos los "ones" que haya que hacer.

Por cierto, ¿os habéis fijado que hoy es un día de números uno? ¡Y no, no es mi santo! Porque yo número 1 sólo podría aspirar a serlo dando la vuelta a las clasificaciones. Así que, si bien podría parecer que en el título se me ha ido el dedo pulsando el "1", para los que gocéis con estas mariconadas de las fechas curiosas, recordad que un día así no lo vamos a volver a ver (salvo firma expresa de pacto con el diablo, o que los científicos de la Universidad de Machachuset descubran que el limonchelo es el secreto de la eterna juventud): nada más y nada menos que 11 del 1 del año 11.