martes, 23 de diciembre de 2008

El duro camino hacia la gloria

Tengo que reconocer que el amigo Monti le echó lo que tenía que echarle cuando decidió embarcarse en su particular y osada aventura. Aunque también estoy seguro de que no tuvo en cuenta lo arriesgado de la empresa, y que incluso descuidó un tanto el imprescindible entrenamiento.

Es el típico error de principiante.No sirve la excusa de que está terminando un año olímpico para ponerse a emular las grandes gestas de Beijing. Quien más, quien menos seguro que conoce algún caso semejante, en el que no bastan el arrojo y la entrega. El auténtico sacrificio no está en el día de la prueba. La templanza hay que moldearla a fuego día tras día, como hace el artista del cristal moldeándolo con dedicación y precisión.

Constancia, tesón, entega... Levantarse una y otra vez después de los inevitables tropezones con los que te encontrarás en el largo camino. Y por supuesto sudor, mucho sudor. Y horas, muchas horas. Todo parece poco para conseguir alcanzar la gloria del éxito, sea cual fuera éste.

Hay deportes para los que, cualquier profano, aseguraría que no son necesarios muchos entrenamientos. Entre ellos, claro está, se encuentran las pruebas de perfil anaeróbico, como son la velocidad pura, así como los saltos y los lanzamientos, en cualquiera de sus modalidades. Pero que le digan a los Usaines o las Isimbayebas del mundo si todo fue un camino de rosas en su búsqueda del perfume del laurel...

Monti, ¿no sería, acaso, esa falta de previsión tu peor enemigo? Con razón dicen que fue el exceso de confianza el que mató al gato. ¿O tal vez subestimaste a tu rival? ¿no te comentó nadie que te enfrentabas al mayor de los diablos?

Cabe la posibilidad incluso de que haberlo anunciado tan alocadamente con anterioridad dio opción a tu rival a estar preparado a conciencia para superar tu descontrolado ímpetu. Porque, mi querido Monti -¿puedo llamarte así, en confianza?-, sin ser malos técnicamente tus lanzamientos, ¿olvidaste que te enfrentabas a Georgius, el recordman mundial en la especialidad? Deberías haber considerado que alguien tan acostumbrado a lanzar no se iba a quedar quieto...

Y así fue, y ahora te arrepientes, Montazer. Lo que no tengo claro es si estás arrepentido realmente, pero de no haber tenido más tino, o de haberte olvidado en casa la templanza, o de haber acabado en comisaría como un vulgar delincuente, con la amenaza de una sanción de siete años sin "competir".

Tu contribución estoy seguro de que no caerá en saco roto, para bien y para mal. Igual que Fosbury revolucionó el salto de altura, tu gesta quedará grabada en el recuerdo de todos, y puede que pase a formar parte de los anales del olimpismo.

Querido Montazer al-Zaidi, ni tú ni tu familia y tu estirpe podréis disfrutar de medalla olímpica . Más que nada porque tu especialidad es lanzar zapatos a la cabeza de uno de los muchos indignos mandatarios que pasean su geta con descaro, y no está reconocida aún por los herededos del espíritu de Coubertain.

Tal vez contabas con genética para el deporte como tantos otros oriundos de las tierras de Alá. Pero descuidaste los detalles, te falló el entreno o no acudiste a las fuentes del saber oportunas dejándote guiar sólo por cantos de sirena y no por un entrenador adecuado...

En fin, Montazer, lo peor es que te conviertan en mártir, al más puro estilo yihaidista, y que inspires a los zumbaos estos que se autoinmolan, y además del cinturón bomba, por si falla, les dé por currarse unos zapatos-bomba con los que hacer "estraik" en concentraciones de inocentes, ya que es difícil acceder a los gualtrapas encorbatados, que son los verdaderos responsables del fracaso de que el olimpismo y el fair-play triunfen de verdad en el día a día de nuestra existencia.

Por último, aunque no profeses con los ritos de occidente, permíteme que te desee unas felices fiestas, dadas las fechas en las que estamos. Paz y felicidad para todos.

domingo, 14 de diciembre de 2008

El día en que a Filípides dejaron de crecerle las orejas

Entonces, cuando Persia fue polvo,
todos gritaron: "¡A la Acrópolis!
¡Corre, Filípides, una carrera más!
¡Tendrás tu recompensa!
Atenas se ha salvado gracias a Pan.
¡Ve y grítalo!" Arrojó él su escudo,
corrió otra vez como una saeta;
y toda la extensión entre el campo de hinojo
y Atenas de nuevo fue rastrojos,
un campo que recorría una saeta,
hasta que él anunció:
"¡Regocijaos, hemos vencido!"
Como vino que se filtra en arcilla,
la felicidad que fluía por su sangre
le hizo estallar el corazón: ¡el éxtasis!


Robert Browning, el poeta inglés del s.XIX con apellido de postre de chocolate y que tenía pinta de ocultar una cueva de osos entre las barbas, no creo que se pusiera un chandal en su vida. Y a pesar de ello dedicó un poema a Filípides.

Esta noche, en sueños, he oído los ecos de la cruenta batalla entre griegos y persas, tras el desembarco de estos últimos en Maraton y de que, según cuenta Heródoto, el bravo soldado ateniense, Filípides recorriera no sólo los famosos cuarenta y dos kms. entre Maratón y Atenas, sino también otros doscientos cuarenta del ala para ir a pedir ayuda a Esparta.

Me ha contado Filípides (andaba el pobre hombre todavía con el resuello alborotado, digo yo que sería porque no sabía que tan larga distancia es mejor entrenarla en aeróbico sin elevar las pulsaciones más allá del K1), que la culpa de toda su desgracia la tuvo el dios Pan, un fauno que se le apareció en el monte Parthenium y le encomendó que llevara una propuesta a los atenienses: si le erigieran un templo, él a cambio les ayudaría en su enfrentamiento contra los persas. Me pregunto yo si esto no sería denunciable como prevaricación celestial y un claro antecedente de corrupción y del boom urbanístico.

Yo de Filípides le hubiera espetado al susodicho Pan que no se encareciera tanto, hombre... Y también que se dejara de gaitas, que hablara con el Pocero si acaso, y que no le entretuviera, que iba con su cestita a casa de su abuelita... ¡ah, no, perdon, que esto es de otro cuento!... a donde iba era a pedir ayuda a Esparta, y con lo mal que está el transporte público tenía que hacerlo a patita... ¿en qué se habría gastado el ministro de defensa griego los fondos reservados que no tenían ni para un jodido caballo?

En fin, no sé si esta aparición la tuvo por una hipoglucemia acusada, porque seguro que no había sido previsor y, además de olvidar hidratarse convenientemente, tampoco llevaba unos geles... ¡ay, las cabezas Filípides! ¿así como querías terminar? ¿es que no te habían hablado tus generales del famoso "muro"? Posiblemente tú pensaras en una fortificación de piedra, pero no, las piedras las ibas a tener tú desde las piernas hasta las mismísmas orejas.

Para más inri, cuando llegó a Esparta, sigue contando la leyenda, los espartanos, aunque se conmovieron por el ruego y querían brindarles ayuda, no podían hacerlo de inmediato sin quebrar sus propias leyes. Era el noveno día del mes, y dijeron que no podían marchar hasta que la luna estuviera llena. ¡Con dos cojones!... Típica conducta funcionarial, ¡y menos mal que no le dijeron que volviera al día siguiente con un par de fotos carnet y una instancia compulsada! Sólo tenían que esperar a la luna llena.

- ¿Y mientras, mi querido Filípides, los persas no creo que estuvieran rascándose las bolas, verdad? -le dije a Filípides
- ¡Ostia, los persas, es verdad!

Pues si, Hipias, el hijo de Pisístrato, los guiaba a Maratón. Y a los espartanos estos sólo les faltaba una guitarrica y una buena fogata para ponerse a palmear y a bailar, ¡arsa, arsa!... Lo estoy viendo, Filípides, ¡anda, muchacho, echa a correr de nuevo que es lo tuyo que van a terminar saqueando vuestras ciudades y violando a vuestras mujeres! Y si malo es salir derrotado, porque se te queda cara de tonto, no te digo nada si encima te salen cuernos.

La leyenda no narra nada de esto, porque no quedaría muy mitológico. A cambio habla de que el dios Pan, el prevaricador, con sus malas artes, ayudó a los atenienses en su batalla contra los persas, infundiendo miedo. Según cuentan era su especialidad: un terror ciego e irracional que paralizaba la mente e impedía toda capacidad de juicio, ¡el PÁNico!.

- Ya te decía yo, querido Filípides, que era un mafioso, ¿no te das cuenta? ¿Y dices que recorriste los 246 km que separaban a Atenas de Esparta en 2 días, por terreno escabroso? ¿Y después te fuiste a Atenas desde el frente de la batalla en Maratón para anunciar la victoria?

Hazaña digna de recordar, si señor. Pero tú, mi querido amigo la palmaste. Te dejaron de crecer las orejas, con la última palabra que pronunciaste ante de expirar ha estado haciendo caja una marca de prendas deportivas, y ni tú ni tus descendientes han visto un duro... será porque la SGAE es invento moderno.

Y sobre todo, ¡por tu culpa ahora se nos ponen de punta a los que queremos enfrentarnos a esta mítica prueba!

- ¿es que no te contaron por ahí arriba que, en tu honor, se ínstituyó una prueba en los juegos olímpicos de 1896? ¡Cosas del barón de Coubertin! Se trata de recorrer esos 42 kilómetros de nada. Y al que gana se le corona con laurel y le dan una medalla, en lugar de enterrarlo en una caja de pino, como te pasó a tí, ¡gilipollas, que fuiste un gilipollas!

Te equivocaste de época, Filípides. Hoy vivirías como un marqués, que es lo que hacen unos cuantos aprovechados a tu costa, dándoselas de solidarios porque organizan por la tele unos programas de recaudación para fines benéficos cuando llegan estas fechas de buenas intenciones e hipocresía desbocada, a los que llaman tele-Maratones. Y mientras, ese dios tuyo, con nombre de alimento básico, es lo que le falta a muchísima gente en el mundo.

NOTA ACLARATORIA FINAL:
Que nadie caiga en la fácil tentación de pensar que me estoy inventando una excusa espartana para escaquearme de mi compromiso maratoniano (¡que te conozco, hijo del viento!). No es por miedo, ¡me cago en el dios PAN!. Repito que he estado hablando con Filípides, pero como el tío no sabe de biomecánica ni de afecciones musculares, tengo que aguantarme y esperar a ver si alguno de esos dioses terrenales que conocemos por médicos me da la receta mágica para que el cuadriceps me funcione como es debido. Porque me temo que la fisioterapia que acabo de empezar no va a ser la panacea.

lunes, 8 de diciembre de 2008

EL HOMBRE DE MÓDENA

Si sóis de mente inquieta, os adelanto que no os debéis molestar en hacer una de esas búsquedas wikipédicas, para comprobar que es lo que se cuenta del hombre de Módena. No lo encontraréis en ningún estudio antropológico ni en arbol genealógico alguno de nuestra especie.

El hombre de Módena no es descendiente directo por parte de madre del de Cromagnon, ni es conocido por su parecido con el homus erectus, el hombre de Atapuerca o los monos de Gibraltar. Cuando a estos últimos les une ese rastro imborrable de la evolución homínida, caracterizada las más de las veces por un desastroso ir y venir de barbaridades que se repiten cíclicamente, nuestro hombre de Módena es un tío capaz de dar grasilla a lo que nos separa del resto de mamiferos.

Pero hete aquí que, como ocurre con casi todo si se produce un abuso, tampoco debería ser considerada la Meca de nuestros anhelos espirituales. Porque de eso precisamente se trata: de fijar, dar brillo y esplendor, como diría la Academia, aunque no a nuestro habla, sino a nuestra infrautilizada mente.

Que nadie se pierda ni perezca en el camino. Enciendo el gepeese para que nadie se desoriente y nos ubiquemos todos: la cosa es que ayer me dí una vuelta por Benidorm, santa santorum del turismo senior invernal y Partenón de la arquitectura pirulera (por lo de los pirulís, entiéndaseme). No me topé con manadas de suecas esculturales, pero si con explanadas (¿o sería más propio decir "zaplanadas"?) convertidas en planos verticales, odas al hormigón en equilibrio.

Nada nuevo bajo el sol. Hasta ahí lo esperado. La escapadita venía a cuento porque se celebraba en Benidorm la última jornada de un torneo internacional de ajedrez, donde participaba lo más granado del panorama nacional e internacional. No es alarde lingüistico injustificado, ¡no señor!, que estaba el mismísimo Vasili Ivanchuk, número 3 del mundo, y Alexei Shirov, esa mente de fabricación rusa que hemos importado para que nuestra juventud y alguna que otra aspirante a miss sepa que Ruisa no es solo ensaladilla o vodka.


¿Y qué sigue pintando aquí el hombre de Módena? ¿acaso había compitiendo también algún italiano ilustre con porte de Rodolfo Valentino y vestido de Armani pero con una sustancia gris diluida cual zumo de tanto exprimirla?... La respuesta es no. De momento con el cogote del tal Invanchuck (véase foto adjunta), que no se diferencia a priori de otro cualquiera, vamos servidos. Porque cogote, cada uno tenemos el nuestro. Algunos, bien es cierto, más en plan gastronómico, porque parecen tener más el de un merluzo (¡lo bien que le queda horneada a mi tocayo el de la pirólisis!).

Lo que sucede con los cogotes, y con el resto de las molleras asociadas en general, según lo veo yo, es que o se tienen sólo para llevar sombreros y pamelas o se sobreemplean hasta límites cuasi enfermizos. En este mundillo del ajedrez, al que sólo me puedo considerar aficionadillo, abundan en exceso los "borrachos" de la técnica y los obsesionados con dar jaque mate al rey sin ser republicanos. Es tan plena su dedicación que suelen coincidir en olvidar ciertos aspectos del reglamento social, como son un mínimo adecentamiento capilar y en la vestimenta.... Dime los pelos que te gastas y te diré tu "Elo" (sistema de puntuación en el ajedrez).

Si aún no véis a qué viene lo de Módena, podéis echar un vistazo a la foto adjunta. Módena, famosa por sus vinagres, me ha inspirado esta metáfora de hombre que rehuye la sociedad hasta fines enfermizos, que se recluye en estrujar su mente para buscar el mejor final posible a una puñetera partida de ajedrez, como si fuera la vida misma. Este hombre de Modena no es consciente del peligro que corre de que la sangre que corre por sus venas se transforme en vinagre, el mismo que otros han usado a lo largo de la historia para curar las heridas lo mismo que para aliñar ensaladas.


Más que ensalada, ¡menudo mejungue de Humanidad que tenemos! Unos tanto y otros tan poco... Como en todo, el uso del cerebro, también está desproporcionado, y creo que el término medio no lo encontramos ni aunque no lo pongan blanco y en botella.

sábado, 29 de noviembre de 2008

El alcalde corrupto, la tonadillera y gente de poca mollera

Disculpad si últimamente me decanto por los títulos rocambolescos y de pareado fácil. Me induce a tal la añoranza de aquellos maravillosos años de la infancia, en donde todo, con su tinte rosáceo, parecía estar como sacado de un cuento. Sirva, pues, como homenaje a aquellos títulos de cuentos infantiles.

A fecha de hoy los cuentos han cambiado, pero nunca han perdido la vigencia. Forman parte de esa tradición oral, que siempre hemos visto con buenos ojos porque creiamos a pies juntillas que servían para perpetuar algo bueno. En cambio, si miramos con las gafas de lejos y precisamos el detalle, lo que mejor se ve tiene un tono más oscuro, y está todo como salpicado... lo mismito que si, tras habernos empapuciado a comer higadillos de algún mamífero, rumiante o no, nos hubiera sentado mal y hubiéramos acabado yéndonos de vareta.

Tal vez no hacía falta ser tan explícito, pero quería dejarlo claro: con la de casos y cosas que han pasado desde que el hombre echara a andar a dos patas, y aún seguimos comportándonos, las más de las veces, como monos. No creo que sea necesario ejemplificarlo con ningún caso concreto, ¡hay tantos!... y obviamente están las excepciones para confirmar la regla, pero a ver quien me discute que esto (la Tierra) sigue siendo un zoo.

Con razón se han dejado de ver ovnis. En planetas y galaxias remotos seguro que hay vida inteligente que intentó contactar con nosotros para ver si estábamos a la altura, pero de un tiempo a esta parte ya no se dan casos. Seguro que se han cansado de ver el mamoneo que nos traemos. No señor, nos pongamos como nos pongamos, no es serio este planeta (en sus tiempos los Mecano decían lo mismo del cementerio).

Y creo yo que, o nos ponemos serios, o la herencia que vamos a dejar va a ser una auténtica vergüenza, casi como lo son las apariciones públicas patrocinadas de este elenco de corruptos, ratas de alcantarilla, vividores y gentuzas varias a las que nuestra jodida, cutre y cotilla sociedad ensalza como si fueran auténticos becerros de oro.

El último caso tiene bigote. Hablo del alcalde corrupto (aunque a la tonadillera también la destacan por lo mismo), que disfruta de un merecido tercer grado, dado su buen comportamiento en el centro penitenciario... ¡Acabáramos! Ya sería la repanocha que etando en la cárcel pudiera seguir con sus corruptelas, lo mismito que un violador de menores, que no puede proseguir sus fechorías al no disponer de la carne trémula que tanto le pone... ¿No decía yo antes que seguíamos a la altura de los monos para según qué cosas?

Pues eso, que recién salidito de la trena, con su Isabelica comiendo jalapeños al otro lado del charco como queriéndose quitar de enmedio, van los de la tele ésta que presume de sus doce meses y doce causas, y le aflojan un pastizal para poder embaucar a toda la gente de poca mollera que puebla nuestro país.


Tras este patético episodio, que según dicen ha tenido pegados a la tele a más del 20% de los que se dejaban embaucar por el influjo pernicioso de los rayos catódicos a esas horas de la noche de ayer viernes, únicamente confío en que el cobrador del frac de este Estado descabezado, que sólo parece acordarse de sus gentes en campaña electoral, para cobrar impuestos (esto último es parte de esa tradición ya comentada al principio, que ha ido pasando de generación en generación, desde la época feudal), o para aplicar el manido pero práctico dogma del "divide y vencerá" (hoy en día representado estupendamente por el frenesí desenterrador de los fantasmas del pasado más reciente), obre en consecuencia y no deje que esos dineros acaben en Suiza o en una cuenta de cualquier otro paraíso fiscal.

No sé a tí, pero a mí me da vergüenza ajena y unas ganas de vomitar que lo mismo acabo echándole una cucharadica de Primperan al gintonic.

PD: Mañana a correr en Torre Pacheco. No sé si lo haremos delante o detrás del alcalde de la localidad, porque también lo tienen en cuarentena por corruptelas urbanísticas.

viernes, 21 de noviembre de 2008

ABDUCCIONES, VACACIONES y LA MONJITA DE LOS COJONES

No sé si se me habrá echado de menos. En el trabajo aseguran que no han notado mi ausencia durante la última semana en que he estado de vacaciones, lo cual tiene lo mismo de bueno que de malo, y estando como está el tema financiero, creo que tiene más de malo, pues resulta que si no se me echa de menos es que soy perfectamente rescindible. Mira tú, como la práctica totalidad de los políticos y parlamentarios.

Porque, mire usted que acongoja ver el hemiciclo tan vacío. Que deben tener frío sus escasas señorías (y señoríos, habría que decir, para el tema de la igualdad, que sólo nos acordamos de las igualdades cuando utilizamos el sustantivo que acaba en o, pero nada se dice si se usa el que acaba en a), de ahí que dediquen sus esfuerzos a calentarse, aunque sea a efectos lingüisticos únicamente.

Diríase que una nave de marcianitos ha hecho escala en la carrera de San Jerónimo y los ha abducido. Lo mismo es algo que viene de lejos y no lo habíamos notado tanto como últimamente, en que hacen pella los tíos como si no fuera con ellos la cosa. Pero estaréis conmigo en que un comportamiento, lo que se dice normal, no habían tenido nunca, ¿verdad? Y eso es con independencia de los colores del escaño que ocupen.

La última, como supongo que sabréis, es el tema de la tal Sor Maravillas de Jesús, a la que yo he bautizado en el título como "la monjita de los cojones", pero que nadie se ofenda, que sólo era para que rimara con lo de las abducciones y las vacaciones. Que si plaquita para arriba, que si plaquita para abajo porque estamos en un estado laico... ¿y no os resulta sospechoso que salga el tema justo cuando la crisis está en todo lo suyo? Porque al fin se ha reconocido oficialmente que estamos en una crisis d.... ¡que ha costado más que quitarse un neopreno sin haberse echado vaselina antes!

Pues si, amigos tris, por mucho que nos entrenemos, más tontos no vamos a ser. Porque siguen jugando con nosotros como si en lugar de escalar duras pendientes con un trece nos estuviéramos subiendo a un guindo cada día para luego caernos sin más.

Me jode un montón, casi más que el cuadriceps de mi pierna derecha que me está impidiendo salir a correr desde que volviera de mi semanita de asueto por los lindos y lluviosos parajes vascos (quien quiera, sea jugador de fútbol o no, que diga Euskalherria, que esa es otra polémica abaurda que ahora tienen por acullá).

Lo mismo es que entre tanto espíritu abducido, o de razón secuestrada, yo también me estoy dejando llevar... porque estoy que no me conozco de tanto entrenar.... Por una vez puedo demostrar que no es coña: ¡estoy entrenando en serio! Con su buena tiradita larga semanal (que ya iba por la hora y cuarenta y cinco, ¡y subiendo!), su sesión de tresmiles, y sus respectivas horitas de rodillos y farleses, obviamente en distintos días de la semana, dejando para el güiquen el tema pedalístico al aire libre.

En fin, que si quería conocer el límite, creo que ya me estoy enterando. Y lo peor es que veo peligrar la media de Torre Pacheco, ¡ahora que veía tan cerca bajar de una vez de la hora y cuarenta! Lo mismo me pongo a rezarle un poco a la Sor Maravillas ésta, a ver si obra el milagro y puedo salir por patas ya mismo, que estoy que me corro encima.

Porque no creo que sean las vacaciones que me sientan mal... ahora que lo pienso, fue justo cuando volví del asueto veraniego cuando me pegué el lechugazo imperial dejándome los piños. Ahora esto... ¡joder! ¡joder! Que no se entere mi jefe que lo mismo me propone dejarme sin vacaciones por mi bien. Decididamente creo que optaré por el remedio de la plegaria, a ver si salgo de este infierno... ¡o a ver si me abducen de una vez y me quedo reseteado para los restos y no sufro tanto de espíritu!

miércoles, 29 de octubre de 2008

El regreso del "hombre esponja"

Aunque sólo sea para tranquilizar a las huestes de seguidores que tiene este mi pequeño reducto de literatura y golfería a partes iguales, y que se estarán preguntando sobre la localización geográfica de mi ser (o lo que es lo mismo: "ande pijo me metío"), permitidme esta pequeña anotación para poneros al día.

Y es que, el hombre esponja en que quería convertirme hace unos días empieza a rezumar, ¡vamos, que no doy a basto!... ¡cómo me gustaría ser un funcionario ejemplar y poder disponer de tiempo libre a cascoporro para desmelenarme en todos aquellos frentes que tengo medio olvidados!

Pero sigo aprendiendo, que es de lo que se trata. Sirvan de ejemplo unas verbigracias:

1) Ya he vuelto a montarme en una BTT sin que ello conlleve la pérdida de alguna que otra pieza dental para regocijo de odontólogos ávidos de clientela fija.

2) He conseguido aprender de errores pasados, básicamente que para no llegar arrastrándose a la meta, aunque sea en un duatlón sprint, hace falta entrenar y sufrir más, y a ello me estoy dedicando con sorprendente rigurosidad, tratándose de servidor, acostumbrado a no darle un palo al agua durante las largas semanas de entrenamiento.

3) Gracias a lo comentado en el punto anterior, el pasado domingo conseguí alejarme de la penúltima posición que consiguiera el pasado año en el Duatlón Cross de Cieza, mejorando notablemente mi marca, pero sobre todo mis sensaciones (y es nadie, salvo la campeona femenina, logró adelantarme a pie en el último sector -tampoco yo gané ninguna plaza, que todo hay que decirlo-). De ahí la notable alegría con la que arrivé a meta (véase en la foto adjunta ese pedazo de vuelo sin motor usando como única propulsión mis peludas y robustas piernas).

4) y en las sesiones de musculación de los jueves, en casa de Juan, ya hasta consigo levantar las pesas sin levantar la sonrisilla picarona de mis queridos compis, que se descojonan (y no sin razón) de mi subdesarrollado tren superior (hasta la parte del cuello, porque en lo tocante a la sustancia gris y a la envoltura craneal que la protege, creo estar mejor provisto).

Por último, mis queridos amigos e igas, como ya todos sabréis, porque ha habido "filtraciones", mi último compromiso adquirido ha sido el de encargarme del gabinete de prensa de la federación murciana de triatlón (técnicamente, por tanto, me váis a permitir que me autoproclame y presente como "jefe de prensa", dado que soy la persona a la que el presi de la federación ha dado poderes plenipotenciarios). Fruto de esta nueva ocupación ya me han publicado una crónica-resumen del Duatlón Cross de Yecla en el diario La Opinión, medio de comunicación con el que hoy mismo me he reunido, lo cual me hace mirar con optimismo ilusionado mi futuro "periodístico".



Hablando de optimismo, tened claro que este esponja-man seguirá absorbiendo experiencias propias y ajenas como lo hace el niño de teta, para conseguir los principales retos de esta temporada, mayormente aguantar este ritmo de entrenamientos, crónicas y competiciones (incluyendo una "V" y una "Z" en el camino). Todo lo dicho, sin morir en el intento.

sábado, 11 de octubre de 2008

LA ESPONJA

Se suele decir que los niños son como esponjas por su capacidad para absorber estímulos de todo tipo y aprender con desenfreno. Y eso le pasa practicamente a todos, excepción hecha de aquellos que, ¡angelicos!, tengan algún problema de desarrollo intelectual.

Luego, que todo esa cantidad de datos, sensaciones e ilusiones que reciben sean capaces de asimilarlas y archivarlas ordenadamente en el subterfugio de sus mentecillas algodonadas, ya depende de otros factores externos, como la educación que hayan recibido, la escala de valores que hayan visto a su alrededor y la leche (buena o mala) que hayan mamado. Por desgracia siempre habrá un porcentaje considerable de ellos que se convertirán en mamelucos descerebrados o perfectos descendientes de la gran ramera.

También habrá otro grupo de ellos que no evolucionarán apenas, siendo el único cambio que observarán en sus vidas el de tipo de esponja, pues pasarán de ser esas esponjas infantiles a esponjas adultas. ¿Y qué caracteriza a una esponja adulta? ... Pues la capacidad para absorber ingentes cantidades de líquidos con alta graduación etílica. Permitidme que no haga la bromita macabra sobre la terrible enfermedad que ha creado la más febril y enfermiza ansia económica de algunos ganaderos (más propio sería llamarles "gana-dineros"), que han terminado por volver locas a las pobres vacas, regalándonos, de paso, lo de la encefalopatía espongiforme y tener que prescindir del hueso en el chuletón.

En fin, que no digo yo que no tenga mérito haber entrenado al hígado para que sea capaz de filtrar una arroba de vino y media docena de cubatas de garrafón del tirón, pero es que, puestos a elegir, prefiero dedicarme a rescatar del olvido esa facilidad para el aprendizaje de la infante o púber esponja.

Lo tengo decidido. Este año, además de entrenar un poco más, quiero poner los cinco sentidos en aprender. Porque para algunas cosas sigo siendo un poco cabeza loca (¡cuanta razón tienes amigo Paco!), como les demostré sobradamente encima de la bici a mis compañeros de fatigas pedalísticas en nuestra anterior salida sabatina, en donde además de subir de escalafón en la globería obtuve galones de ornitólogo mayor (ya sabéis, por aquello de la pájara que cogí).

Por lo tanto, con la mano en el corazón, en lo sucesivo prometo poner más atención a vuestras enseñanzas, por lo bonito que es reconocer que uno no lo sabe todo (más bien no sabemos un pijo), por lo que se puede disfrutar aprendiendo y porque, en definitiva, sabe más el zorro por viejo que por zorro.

ADENDUM: Que nadie se ofenda por la última burbuja de sabiduría popular añadida. Ser viejo no es una enfermedad sino un estado del alma.